04 de abril de 2019
04.04.2019
Tribuna

Palomares urbanos

03.04.2019 | 23:31
Palomares urbanos

El problema de las palomas urbanas es culpa de quien se le ocurrió quitar los palomares. En Alicante existían, que yo recuerde, uno en la placita al lado del Teatro Principal junto a los urinarios y el kiosco de Artesanía, otro en la plaza de Calvo Sotelo y otro en el Panteón de Quijano, junto a la antigua casa del jardinero.

A alguien se le ocurrió, un aciago día, quitarlos de en medio y desde entonces las palomas empezaron a ser un problema, pues anidan y duermen en cornisas, en casas abandonadas, donde nadie controla ácaros, pulgas ni piojillos, no tienen comida e ingieren cualquier porquería, beben agua sucia de los charcos del baldeo de riego, se enferman y contagian. Al criar en cualquier agujero de edificios sin habitar no se pueden controlar sus poblaciones.

Todo esto se evitaría si volvieran a instalarse artísticos palomares de marquetería, donde se les alimentaría y se les podría medicar y controlar su población de una manera «humanitaria».

Soy de familia del Palamó. Nuestros abuelos desde siempre cuidaban palomos, desde hace más de 20 años llevamos insistiendo en el tema de los palomares urbanos, incluso por salud pública. Desde un escrito publicado en Cartas al director en el INFORMACION en 2004, hasta una arqueología urbana de un palomar de marquetería con palomas de papel en la Plaza de Chapí, he enviado informes por escrito a las concejales Gayo, Moreno y Cortés y no ha habido manera. Peor que no saber es no querer que te enseñen.

Acciones


1. Crear un estatuto legal de las palomas urbanas para que sean «domesticas», y que su «dueño» sea la municipalidad donde viven. Así las municipalidades responsables tendrían que tener en cuenta que ellas gozan de la protección de animales domésticos en el momento de tomar decisiones sobre los métodos de control de su proliferación.

2. Implicar a las asociaciones de colombicultores, para solicitar sus opiniones y su colaboración.

3. Nombrar un responsable que sepa de fauna avícola local de la Universidad de Alicante y un veterinario consultor, y voluntariado con los estudiantes de Veterinaria, y auxiliares.

4. Nombramiento de un «Palamonero Municipal». Ayudado por su equipo será el encargado de la vigilancia y mantenimiento de los palomares.

5. Auditoría de los lugares de anidamiento fuera de orden y su clausura.

6. Realización de un censo y anillamiento de todas las palomas de los paseos, jardines y alrededores de la ciudad.

7. Diseño, construcción e instalación de, en principio, tres palomares artísticos de jardines urbanos. Se podría encargar el diseño a carpinteros, artistas y/o constructores de hogueras.

8. Construcción y mantenimiento de un palomar matriz de obra en el Palamó , Villafranqueza. En el área del Panteón de los Guijarro. Serviría de centro de estudios para el mantenimiento de razas autóctonas alicantinas y valencianas, y además como apoyo para visitas y actividades extraescolares, y se podría incluir en una futura granja y huerta municipal autogestionada.

Control de población palomar

Hace tiempo que les ponen por el Ayuntamiento comederos con granos de maíz recubiertos de nicarbazina, una sustancia tóxica que actúa como anticonceptivo, que no solo comen las palomas sino todas las aves: gorriones jilgueros, cotorras, tórtolas, etc... Además, es arrastrado por la lluvia a las alcantarillas donde se los comen las ratas, de las que se alimentan algunos gatos y hasta llegan al mar donde se alimentan peces.

Como soluciones a la captura de palomas en las ciudades y al cuidado de su proliferación, proponemos los «palomares ecológicos», que permiten el cuidado de las aves, el control de puestas y su sustitución por huevos falsos, en vez de suministrarle fármacos.

La paloma de nuestras ciudades, la columba livia, no es doméstica por definición legal, pero ha sido domesticada hace más de 7.000 años. Las únicas palomas bravías salvajes que aún existen son las que se encuentran en algunas paredes rocosas del Mediterráneo y las de las escarpadas costas de Córcega de las que quedan muy pocas.

Las palomas urbanas son las descendientes de palomas bravías que fueron domesticadas y posteriormente liberadas. Ponen aproximadamente dos huevos cada mes durante la época reproductora de 6 a 7 meses al año, de modo que «cada año nacen muchísimas palomas».

Existen palomares en muchos jardines en todas las ciudades de los países europeos y en número más extenso que en España, que se han ido eliminando. El objetivo de los palomares es controlar la población de palomas.

Palomar ecológico


Con el palomar de criterios ecológicos se evita el exceso de palomas.

1. Se regula la población y se evitan posibles conflictos de convivencia ciudadana que se generan cuando hay superpoblación.

2. Se erradica la captura masiva de palomas y su posterior exterminio.

3. Se establece un control ético de las poblaciones de palomas en el medio urbano.

4. Se promueve la Educación ambiental basada en el respeto y conocimiento de los seres vivos.

5. Favorece la participación ciudadana en temas de naturaleza, dentro de un entorno cada día más desnaturalizado como son las ciudades.

El cuidado y aprovechamiento de las palomas es milenario. Tanto en el medio rural como en el urbano llevan conviviendo con los humanos desde la noche de los tiempos.

En los últimos siglos y sobre todo desde mediados del siglo XX, se detecta una progresiva desnaturalización de las relaciones que mantienen las personas y los animales, debido al proceso imparable de la industrialización y como consecuencia indirecta de los movimientos migratorios del campo a las ciudades.

La ignorancia hace que miremos con recelo a los animales que colonizan los pocos espacios urbanos que se les permiten. Asimismo tendríamos que ser capaces de replantearnos estas relaciones y mirar con otros ojos a gorriones, ardillas, garzas, golondrinas y también, como no, a las palomas.

Estas aves ofrecen, a escala urbana, escenas de la naturaleza extraordinariamente valiosas si existe suficiente sensibilidad como para detenerse a apreciarlas.

La fauna urbana enriquece el paisaje, le da vida y educa a la sociedad.

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