22 de marzo de 2019
22.03.2019
Esperando a Godot

El jardín del amor

21.03.2019 | 22:38
El pleno extraordinario sobre educación que se celebró en Elche.

Retomando, en parte, la vena literaria que constituye el leitmotiv de esta serie de artículos, me gustaría recomendarles una poesía romántica del inglés William Blake, titulada The Garden of Love (El jardín del amor). No voy a reproducir aquí el poema, pero lo pueden ustedes buscar en Internet y deleitarse con sus doce versos, dispuestos en tres estrofas de una exquisita factura (háganlo, a ser posible, en su versión original).

En el poema, William Blake se rebela contra la idea del pecado original y contra el hecho de que el hombre vea la sexualidad como una humillación, tras su expulsión del jardín del edén por probar la fruta del conocimiento; al tiempo, el poeta pretende subvertir la idea de la autoridad patriarcal de Dios y sus sacerdotes. Blake opinaba que las leyes morales irracionales no debían ser obedecidas. En El jardín del amor las prohibiciones y la interferencia del clero arruinan el afecto inocente. Para el autor, cualquier atentado a la libertad individual, cualquier prohibición, es una forma de represión. Por eso, El jardín del amor refleja un paraje sombrío y yermo, plagado de anhelos incumplidos, en el que el resentimiento estéril, el miedo, la culpa y la tristeza, reemplazan el amplio sentimiento de libertad que otorga la inocencia.

Pero si recomendable es la lectura de Blake, tanto o más es la vía por la que yo accedí por primera vez a su poema El jardín del amor. Habrán notado, quizás, que al referirme a la línea argumental de esta sección al comienzo, lo he hecho con la voz leitmotiv, expresión alemana que significa «tema musical dominante y recurrente en una composición», pero también «motivo central o asunto que se repite de una obra literaria o cinematográfica». Precisamente, mi primer contacto con el poema fue a través de una composición musical del holandés Jacob Ter Veldhuis, conocido como Jacob TV.

Jacob TV (Westerlee, Países Bajos, 14 de noviembre de 1951), ha sido considerado por muchos como el «Andy Warhol de la nueva música». Durante los últimos treinta años, ha utilizado la música que encuentra en el leguaje para crear un amplio repertorio, tomando como principal fuente de inspiración para sus creaciones la cultura pop norteamericana. Pero si hay una característica definitoria de la música de Jacob Ter Veldhuis es el uso que hace del discurso y del texto como melodía. En sus propias palabras, su estilo se podría definir como la búsqueda de la «belleza del discurso auténtico de la vida cotidiana, como la de un objeto confeccionado». En cierto modo, Jacob TV traslada a la música lo que Warhol o Marcel Duchamp descubrieron en las artes plásticas; con él, el discurso se convierte en un elemento composicional importante no sólo por las emociones y los sentimientos que encierra, sino también por su melodía, su expresión y su significado. Jacob siente que usando el lenguaje en su obra se convierte en un poeta, en un narrador.

En esa línea, Jacob TV utiliza el comentado poema de William Blake, The Garden of Love, como inspiración para su obra homónima, compuesta en el año 2002, para el oboísta Bart Schneemann. Un año más tarde, introdujo arreglos para adaptar la pieza a un saxo soprano. Durante la interpretación, el saxofón entabla una conversación con una banda sonora que se reproduce al mismo tiempo, mezclando fragmentos recitados del poema, mediante una planificada manipulación electrónica que hace énfasis en determinadas sílabas y enunciados para recrear el efecto deseado por el compositor.

Hablando de jardines, el Diccionario de la Real Academia define la expresión «meterse alguien en un jardín», como «Enredarse innecesariamente en un discurso o parlamento teatral o en una situación complicada». Como saben ustedes, el DRAE no tiene ilustraciones. Si las tuviera, es probable que la que podríamos encontrar junto a esta entrada fuera una fotografía del pleno extraordinario del Ayuntamiento de Elche del pasado día 18, a la sazón víspera de la festividad de San José, del Padre y de las Fallas. En un jardín, desde luego, se metió la oposición. Pedir la convocatoria de un pleno extraordinario para perderlo es, desde luego, de jardín botánico, o del género bobo, que diría un castizo. Máxime si dos de las concejalas de uno de los grupos promotores se encuentran disfrutando de unos días de asueto y no acuden al pleno.

Todo ello sin desmerecer el papelón que le tocó hacer a la portavoz del grupo socialista, y edil de Educación, defendiendo lo indefendible. Nadie mejor que ella sabe que Elche ha sido ninguneada más que nunca en materia educativa, con la hiriente peculiaridad de que en esta ocasión las promesas eran tantas que se esperaba mucho más de lo que se ha hecho, que ha sido, rotundamente y por desgracia, nada. Quizás por eso, alguien haya tenido la brillante idea de colocar un cartel enorme con la foto del señor alcalde, acompañada, paradójicamente, de su lema de campaña «Respuestas», en la puerta del Instituto de Torrellano, donde aún están esperando esas respuestas.

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