14 de marzo de 2019
14.03.2019
Un gol al arco iris

Onda Zarandieta

13.03.2019 | 23:16
Onda Zarandieta

Parece que algunos no estamos en la onda, no damos con el dial que últimamente algunos han venido seleccionando en la emisora de Zarandieta. Demasiada complacencia con respecto al Hércules, su juego, su clasificación, su autoridad, y otras referencias a su calidad y contundencia que según la clasificación no se corresponden con la realidad. La onda en la que se emiten guiños de condescendencia a una marcha errática y una vigencia por debajo de las expectativas, se conforma con suflés de felicidad coyuntural cuando se logra la hazaña de ganar al último clasificado de la categoría, un Mestalla al que le quitaron sus cuatro puntales. Con un insulso empate anterior con el Levante B, una posterior derrota, y van ocho, en Badalona, y con demasiados resultados ajustados de agónicos finales, llenos de sobresaltos y sufrimientos que despiertan la zozobra en la afición.

Pasan los partidos y el déficit goleador del equipo no mejora ni con la llegada de Benja y Jona. La visión complaciente que remarca la insistencia en el abordaje del segundo tiempo ante los filiales del Valencia y el juego desplegado en el primero en Badalona, debieran sustituirse por las exigencias que justifiquen la posición de cada equipo en la tabla y la obligación de la remontada como local en un caso, y el aprovechamiento de otra oportunidad única, y van ni se sabe, en el último partido. Parece exagerado ensalzar el juego blanquiazul en fases de los encuentros, que ha reportado lo mínimo exigible a una plantilla conformada para metas bastante más altas. Tampoco deberíamos conformarnos con mínimos esfuerzos y resultados cortoplacistas, que han propiciado la errática trayectoria de una plantilla y un técnico que mucho han de mejorar si quieren que el club ascienda en este curso 2018-19.

Posiblemente esa onda optimista que solamente se fija en los aspectos más destacados de las estadísticas del equipo, como su mínima disposición a encajar goles, se justifique con el deseo de conseguir una comunión entre el equipo y la grada, excitando a la afición a profesar una fe dogmática con los que hasta la fecha han decepcionado cada vez que el calendario y los rivales les ponían al alcance de la mano posiciones de privilegio. De momento el Hércules vuelve a estar fuera de los puestos de promoción en justa correspondencia a su juego desplegado por esta maldita Segunda B. Tanta oportunidad perdida no presume nada positivo en estos diez y definitivos últimos encuentros de la temporada.

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