10 de marzo de 2019
10.03.2019

Dame un meneíto

10.03.2019 | 04:15

Érase que se era una militancia socialista ilicitana que fue convocada a una fiesta de la democracia participativa, con el noble propósito de elegir, por primera vez por votación abierta y transversal, la candidatura municipal del PSOE. Desterradas las listas cerradas con todo atado y bien atado por parte de la ejecutiva de turno; es el momento de que hablen libremente los afiliados y las afiliadas, y viceversa. Albricias, regocijo, alborozo y regodeo. Pero días antes del feliz acontecimiento sufragista comienza a circular una hojita con nombres y fotografías de candidatos propuestos por la dirección local que lidera Alejandro Soler. Mosqueo del cabeza de lista y a la sazón alcalde, Carlos González, con acusaciones de juego sucio y de sectarismo sanchista, por tratar de inducir con tretas y artimañas el voto libre y soberano, además de no incluir a ningún candidato y/o candidata próximo y/o próxima a su persona política. El secretario general le recuerda al primer edil que tiempo atrás vendió su derecho de primogenitura sobre la confección de la lista a cambio del plato de lentejas de repetir en el primer puesto sin tener que enfrentarse a unas primarias previsiblemente adversas para sus intereses. Ya, pero un respeto al alcalde; vale, pero a pasar por el aro; bueno, pues ya veremos; pues bien, tú mismo... Más mosqueo al canto.
Total, que venid y vamos todos a votar una relación integrada por los 26 nombres de la lista oficiosa y otros 15 entre los cuatro que González pretendía colocar a su vera (los ediles Ana Arabid, José Pérez y Tere Maciá, y su jefe de gabinete, Miguel Serna) y del resto de familias, corrientes, grupos y peñas socialistas, además de uno que pensaba que se apuntaba al campeonato de sarangollo. Y ocurrió lo previsto: que los oficiales arrasaron, para desconsuelo del primer edil, que ya pasó en 2015 por el mal trago de apechugar con una candidatura en la que poca baza pudo meter. Algún puesto rascó entonces, lo poco que le dejaron entre Antonio Rodes, Pérez y la gestora; pero ahora, ni eso.
González, inasequible al desaliento como buen fondista, argumentó ante Soler con gesto expresivo -más que de costumbre- que una cosa son las lentejas de antaño y otra muy distinta la lista de hogaño. Como el secretario general seguía sin pestañear, recurrió a Campoamor: «El tiempo a todos consuela,/ sólo mi mal acibara,/ pues si estoy triste, se para/ y si soy dichoso, vuela». Nada. Venga, ponme a los míos que si no... ¿Que si no qué? Pues eso, que ya veremos. Pues vale...
En esas que se reunió la ejecutiva local para lavar, peinar y maquillar la candidatura, después de que la militancia hubiese hablado. Sin embargo, la euforia por tan aplastante victoria frente al gonzalismo ofuscó de tal manera el sentido de la estética y la proporcionalidad en la aplicación de afeites que la criatura electoral resultante habría dejado sin sentido hasta a los jueces del Cámbiame televisivo. La cosa se lió aún más con la aplicación del efecto cremallera paritario y el descuento del habitual desvío demoscópico del más-menos 3%. El resultado fue un meneo total al resultado de la votación.
De nada le ha valido al edil Héctor Díez ser el más votado por la militancia (con el implícito respaldo a su trabajo municipal que ello conlleva), porque ha acabado en el puesto 9 de la candidatura, un auténtico potro de la tortura en un partido que obtuvo ocho ediles hace cuatro años. Para más inri, se trata de uno de los miembros del equipo de gobierno que apoyó a Soler en las primarias, frente a la apuesta de González por Arabid. Peor ha quedado aún Ana María Marchante, que se ha despeñado desde el puesto 6, con todas las probabilidades de salir elegida concejal, al lejano 14. O Bernardo Sánchez, que de ser el octavo más votado aparece en el 21. La actual portavoz municipal, Patricia Maciá, ha salido mejor parada y se queda en el puesto 4, el que le corresponde por votos.
También ha habido ascensos. El más espectacular, el de María José Martínez, convertida en la Ana Peleteiro del socialismo ilicitano, que con un triple salto pasa del puesto 18 al 2. Pero el récord es, sorpresivamente, para la edil de Hacienda, Ana Arabid, única concesión de Soler a González, que brinca del 28 al 8, otra posición para pasar muchos nervios la noche electoral. Otro histórico, Ramón Abad, líder de una de las familias socialistas, se encarama del 7 al 3. En fin, una ingeniería política que da como resultado una candidatura que desde fuera parece más pensada para contentar a todas las corrientes internas que dan soporte orgánico al secretario general que a ilusionar al electorado, y que se ha pasado por el forro polar la opinión de la militancia. Para esto -se ha oído decir a algunos militantes que tomaban un cantueso en la terraza del bar del PSOE-, con haber refrendado en asamblea la lista de la ejecutiva, como se hacía antes de la era sanchista, listo.
González, tras tener constancia del mosqueo que se ha instalado en muchos alejandristas por el mangoneo del resultado de la votación, se reafirma en continuar la lucha en busca de respuestas. «Voy a hablar con Ximo Puig, que él sí que me comprende, para que le dé otro meneíto a la lista e incorpore a alguno más de míos», espetó. «Pues como la sacuda, le diré a Pedro Sánchez que le dé otro tute de no te menees para dejarla como salió de Elche, hala», replicó Soler, reforzado por su tercer puesto en la candidatura provincial al Congreso (aspiraba al primero, pero qué puede hacer frente a un ministro que ha viajado al espacio sideral y tiene una casa en Xàbia). Así están las cosas, al menos de momento.
P.D.: Pablo Ruz anuncia que tiene su lista casi terminada, aunque le ha fallado su fichaje estrella: esperaba convencer a Pablo Casado para que aceptara ser número 2 en su calidad de ilicitano-consorte. El líder nacional popular ha declinado el ofrecimiento, porque va a estar muy ocupado cuando sea presidente del Gobierno metiendo en vereda a los independentistas catalanes y a las feministas radicales, aunque piensa venir al Misteri. Y ojo, que en Compromís también han estado inmersos en un proceso participativo abierto, transversal y sostenible, para elegir los y las acompañantes de Mireia Mollà en la candidatura, pero aseguran ellos y ellas que no darán ningún meneíto a la voluntad popular (del pueblo). Estaremos atentos.

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