10 de febrero de 2019
10.02.2019

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia

Este tipo de efeméride pretende llamar la atención sobre una invisibilidad o una infrarrepresentación de las mujeres en determinados ámbitos

09.02.2019 | 22:18

Mañana 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Seguro que alguien alzará la voz invocando una posible discriminación y preguntando si existe el Día del Hombre y el Niño en la Ciencia. La respuesta es sencilla. Este tipo de efeméride pretende llamar la atención sobre una invisibilidad o una infrarrepresentación de las mujeres en determinados ámbitos. Imaginémonos con un micro delante y una periodista te pide que cites a tres científicas: 1,2,3, ya. ¿Cuántas personas serían capaces de citar a dos mujeres que acompañasen a Marie Curie? Estos días se lanzaba el anuncio de una «calculadora rosa» para mujeres y todo ello con la mejor intención de acercar y hacer más cómodo el entorno de trabajo de las mujeres. «¿Cómo hemos podido sobrevivir hasta ahora sin nuestra calculadora rosa?», clamaban las redes. Las críticas no se han hecho esperar y, como era previsible, la marca ha optado por asumir el error y ha retirado el anuncio. Al margen de esta anécdota, lo cierto es que las mujeres están disminuyendo del mundo científico, especialmente en algunas ingenierías.

Aunque cada curso, las chicas superan el 54% de la población estudiantil, en los grados de Ingeniería Informática, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Mecánica o Electrónica no superan el 15%. Los datos del curso 2017-2018 ofrecen cifras similares en las diferentes universidades de la Comunitat Valenciana. A tenor de éstos, estas carreras pierden talento y al ser una formación con una gran demanda laboral, necesitarán de la incorporación de las estudiantes con el fin de cubrir las expectativas laborales de futuro. Tal es el grado de concienciación que las universidades politécnicas, entre ellas la Universidad Politécnica de Valencia, se han puesto manos a la obra para poner en marcha acciones para atraer y crear vocaciones en las chicas con la colaboración de la Real Academia de Ingeniería. Otro ejemplo lo veíamos en estas páginas con el proyecto «Quiero ser ingeniera» que lidera la Universidad de Alicante junto a otras universidades españolas y que cuenta con la colaboración del Instituto de la Mujer para «animar a las niñas a matricularse en alguna ingeniería».

Esta semana, las científicas alertaban del «paso atrás» de la mujer en carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM). Tres científicas de la Fundación Gadea, María Blasco, directora del CNIO; Susana Marcos, directora del Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del CSIC, y Clara Benedi-García, coordinadora del área de Mujeres en Óptica y Fotónica de la Sociedad Española de Óptica advierten de una desigualdad patente en estas carreras y alertan de una falta de visibilidad del talento femenino, ya que las niñas, ante la ausencia de referentes de mujeres científicas en los libros de texto, no se ven a sí mismas como posibles científicas. Cabe recordar que, por fin y por primera vez, una mujer - Rosa Menéndez- preside el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el centro de investigación más importante del país.

Este mal diagnóstico ha llevado a que las instituciones se pongan a trabajar creando sinergias y compartiendo ideas, con el fin de implantar medidas dirigidas a corregir esta brecha. Se trata de poner la igualdad en la agenda política y científica con medidas entre diferentes administraciones -autonómica y estatal-, universidades y centros de investigación. De las reivindicaciones más urgentes que las científicas ponen encima de la mesa se encuentran: proteger la maternidad, reconociendo los períodos de maternidad con el fin de que éstos no supongan ni un freno ni una merma en la carrera investigadora, porque que no quepa duda, avanzar en ciencia es más complicado para una mujer que para un hombre; Hacer obligatorios los permisos de paternidad y fomentar la corresponsabilidad a la vez que se instauran medidas que permitan la conciliación entre la investigación y la vida familiar.

La reciente creación del Observatorio Mujeres, Ciencia e Innovación para aumentar la presencia de las mujeres en I+D, es un avance que da cuenta de la necesaria implicación política para tomar conciencia y aplicar mecanismos de corrección. Bajo la tutela de la Secretaría de Estado de Universidades y con la presencia de ocho ministerios, el objetivo del Observatorio es el de aumentar la presencia de las mujeres en los sectores de la Ciencia, la Innovación y el desarrollo. Sólo así, desde la detección y la implicación de todos los agentes en la I+D+i, se podrá conseguir este objetivo. Hemos de trabajar hacia un cambio de tendencia y conseguir que la vocación científica se contemple como algo inherente a la persona, chicas y chicos, porque nada biológico lo impide, sólo una pesada mochila cultural. Hemos de corregir estereotipos que inciden en el imaginario colectivo de las chicas y en la sociedad y afectan a la igualdad de oportunidades. La Ciencia en femenino, la Ciencia que incluye a la otra mitad de la población es mejor y más excelente. No será fácil ni rápido. Sólo un trabajo coordinado y continuado en el tiempo puede permitir vislumbrar el cambio. Pero soy optimista porque van surgiendo iniciativas desde distintos sectores con buena acogida por parte de la sociedad. A tan simbólico Día, le queda un largo camino que recorrer. Lo vamos a difundir y llenarlo de contenido con trayectorias de científicas. No hay vuelta atrás, la llama ya ha prendido.

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