09 de febrero de 2019
09.02.2019

Elecciones ya

09.02.2019 | 00:18

Hay cuestiones de fondo que las llevamos impregnadas en la piel y en el ADN sobre las que, por lo común, ni reflexionamos de tan interiorizadas como las tenemos. Por lo general no nos planteamos si queremos o no ser españoles. Es simplemente lo que somos, por mucho que reneguemos de ello en más ocasiones de las debidas. Pero esto de renegar de España, como comentaba el otro día con mi amigo Carlos Spottorno, fotógrafo de países en guerra, en parte es debido a lo poco viajados que estamos por lo general. Dese usted un garbeo por Libia, y luego hablamos.

No soy de las de llevar la patria por bandera, pero en momentos como éste tal vez sea necesario decir sin complejos que soy española y que me gusta mi país tal y como es, con sus defectos y sus virtudes. Lo que no me gusta es cómo funcionan algunas cosas, especialmente el Gobierno de la nación, hoy amenazado por el chantaje perverso e injusto de Quim Torra y sus secuaces. El actual presidente está detentando el poder al venir haciendo un uso del mismo que sólo sirve a sus intereses. Hasta el mismísimo Maduro, que ya es decir, le calló la boca el otro día, cuando Sánchez le reclamó que hubiera elecciones en Venezuela. Qué buena ocasión desperdició de callarse la boca.

Por cierto, yo no sé la parida esa de lo del relator para Cataluña quien se lo haya inventado. Lo cierto es que el infame texto que el pasado 20 de diciembre le dieron los independentistas a Sánchez, con sus condiciones imposibles, que Sánchez debió usar sólo para limpiarse con él los zapatos, pedía entre otras cosas una mediación internacional. Así, con todas las letras. Como si en nuestro país hubiera realmente un conflicto que necesitara intervención de terceros. También reclamaban entre otras cosas urgentemente una desfranquización, qué palabro y qué fuera de la realidad está este concepto. No se han enterado de que lleva muerto más de cuarenta años. Pero Sánchez nada, él va a la suya, que es no moverse de la Moncloa, caiga quien caiga. Y yo, deben de ser cosas de la edad, cada día me identifico más con Alfonso Guerra, en tiempos atizando a la derechona, como él la llamaba, y hoy defendiendo a Ortega Lara en la presentación de su libro y haciendo fina ironía de Sánchez que, si mal no recuerdo, es de su partido. Aunque igual es que hay dos PSOE y eso lo explicaría todo.

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