08 de diciembre de 2018
08.12.2018

La localización del delincuente informático

08.12.2018 | 00:55

El avance de las nuevas tecnologías en la sociedad actual ha provocado un cambio brutal en el devenir de las formas de actuar de las personas, y lo que antes nos suponía dificultoso llevar a cabo, hoy en día los avances continuos de la ciencia y de las tecnologías nos llevan a aceptar que con un solo «click» podamos acceder a cualquier tipo de información. Así, lo que antes conllevaba un gran esfuerzo para conseguir determinada información, ahora el alcance a la misma nos es sencillo con los avances de internet y las tecnologías de la información.

No podemos negar, sin embargo, que estos mismos avances han provocado, con la misma fuerza e intensidad, problemas derivados del mal uso de estas mismas herramientas concebidas para tener una sociedad mejor, pero que con un mal uso provocan en la misma medida de eficacia, pero en sentido negativo, tremendos daños en quien pueda ser afectado. Así las cosas, el mal uso de las redes sociales, los peligros del fake news, la difusión y proliferación de los delitos de odio y el libertinaje que se ha apoderado en el uso de estas herramientas provoca este desfase entre lo que se pretendía y esperaba de las nuevas herramientas de la información y lo que, también, en algunos sectores ha provocado.

Y los defensores de este mal uso llegan a ampararse en una pretendida libertad de información para ocultar el uso del libertinaje informático con el uso de las tecnologías de la información. De ahí, que el legislador haya tenido que implantar tipos penales que sancionan este mal uso como el delito de odio del artículo 510 CP, o la agravación de muchas conductas cuando se utiliza internet para cometerlas.

Como vemos, en consecuencia, el uso de las tecnologías de la información no están teniendo tan solo un uso «en positivo», sino que quien está empeñado en causar el mal comprueba que con estas sofisticadas tecnologías puede causar daños de una forma relevante y dañina, incluso amparándose en un anonimato que debería estar prohibido, ya que no debería consentirse un uso de estas tecnologías sin una adecuada y exacta identificación de los usuarios, para evitar la aparente impunidad de sus actos que, de todos modos, obliga a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a articular protocolos de investigación para localizar a los autores de estos delitos, pudiendo llegar a descubrir la localización exacta del dispositivo desde el que se emitió el mensaje y proceder a la detención de los autores. Con ello, esta aparente impunidad no es tal, aunque para evitar estas situaciones se debería prohibir por los prestadores de servicios el anonimato que inunda las redes sociales para exigir la adecuada identificación de quien usa internet.

Lo que está claro es que la potenciación de los sistemas tecnológicos para contrarrestar la delincuencia informática es uno de los mayores retos en el mundo, ya que conocemos el daño terrible que supone para la economía, por ejemplo, los ataques informáticos que se causan en ocasiones para averiguar datos de clientes de un banco, o claves de acceso a internet. Los expertos avisan de los ransonware, que es una amenaza informática que se descarga en los equipos de sus víctimas por medio de un link de acceso que los delincuentes hacen llegar a través de mensajes de texto o correos electrónicos sugerentes a sus víctimas para que éstas caigan y acepten, y con ello el delincuente se introduce en el sistema y se apodera de datos. Se recomienda, también no descargar aplicaciones desde sitios que no sean oficiales, y utilizar el móvil u ordenador con acceso a internet por redes wifi públicas con la intención de operar con las cuentas corrientes para hacer transacciones ya que los delincuentes informáticos pueden, desde allí, controlar y espiar las acciones y acceder a números y claves de cuentas bancarias. También se recomienda acceder solo a sitios «seguros» en internet, y actualizar de forma constante el sistema de antivirus para tener los más recientes sistemas defensivos instalados en el ordenador.

El invento de internet y su poder nunca pudo adivinar que muchos años después se iba a utilizar para el acoso electrónico, los delitos sexuales on line, el fraude informático, delincuencia a menores por internet, sabotaje y extorsión informática, delitos de odio por internet, suplantación de personalidad para hacer daño a la persona suplantada, delitos contra la propiedad intelectual de programas de ordenador, música y productos cinematográficos o contra la propiedad industrial, o las amenazas, extorsiones, calumnias o injurias utilizando las redes sociales para ello. En definitiva, un mundo de ilícitos penales del que debemos protegernos, y en el que es preciso avanzar para perseguir a sus autores, dotar de medios a la policía y, sobre todo, ser cauteloso ante tanto desaprensivo que utilizan medios destinados para el bien para hacer el mal.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook