30 de octubre de 2018
30.10.2018
Tribuna

Necesitamos una legislación que apueste por la empresa familiar

30.10.2018 | 00:19

Hacer previsiones de cómo será el nuevo ejercicio económico 2019 no es tarea fácil; especialmente en nuestro país, donde la inestabilidad política -armada o no de razones éticas- provoca inseguridad jurídica a diario.

El ciclo económico en el que nos movemos es positivo. Esta pequeña «ola macroeconómica» se refleja en nuestra provincia y lo corroboran los datos: los pagos a cuenta recién elaborados y las comparativas de empleo de que disponemos en GESEM Consultoría.

Contamos con el dato más próximo e inmediato de las mercantiles de nuestro entorno y son las empresas familiares las que han dado el impulso a las cifras más recientes. En particular, las que han aplicado procesos de actualización en su producción, abierto sus mercados al ámbito internacional y han sabido planificar, arrojan cifras de contratación que superan el 10% de media, con respecto al año anterior. De nuevo, el sector de la construcción es un motor de recuperación económica en la Comunidad, guiado por el turismo residencial. En esta misma línea, en el sector turístico también las cifras son positivas y no sólo en contratación de personal, donde se supera la media, sino en ocupación que roza el 90% y en resultados.

Nuestra provincia la componen eminentemente empresas familiares o empresas filiales extranjeras que llegaron impulsadas por una masa laboral formada y «económica» comparativamente hablando con el mercado europeo. Estos son los dos pilares sobre los que se sustenta nuestra economía, que comparten además dos elementos esenciales: de un lado la ubicación es un atractivo y de otro la inversión en equipo humano. El crecimiento se consigue ganando productividad y generando valor añadido en cada una de las fases del proceso productivo. Y esto las empresas familiares lo saben hacer muy bien.

Es la propia familia la que impulsa el negocio considerando a todo su equipo como parte de la familia. Por eso, cuando sus cifras de ventas con rentabilidad aumentan contratan personal para aprovechar la «ola» a fin de disponer hoy de los recursos, de invertir en ellos y estar preparados para competir en tiempo y forma. Es el mismo razonamiento por el que las filiales de empresas potentes europeas se han ubicado en Alicante. Saben y conocen que nuestra masa laboral está bien formada y esto les permite ganar competitividad en el mercado. Sin duda, también lo es la atracción que genera el clima, la calidad de vida y proyectos como el distrito tecnológico de Alicante ciudad o el centro tecnológico del Parque Empresarial de Torrellano.

Nuestros dirigentes políticos y quienes disponen de capacidad o intervención en el proceso regulatorio han de mirar en este sentido, proporcionando reglas de juego que preparen a su país para afrontar las necesidades del futuro con herramientas útiles. Más producción y mejores beneficios proporcionarán a las personas que lo hacen posible los medios para mantenerse de futuro, incluso en ciclos de ralentización de crecimiento que en aproximadamente dos años llegará. La empresa familiar es el mejor ejemplo de cómo las sucesivas generaciones hacen todo lo posible para que el negocio sirva como medio de vida para la siguiente.

Dice un amigo consultor que la manida frase «la primera generación levanta la empresa, la segunda la hunde y la tercera la cierra» se olvida de un matiz importante. Que eso sucede si la segunda generación no hace los cambios en los pilares establecidos por la primera y que le exige el mercado. No puedo estar más de acuerdo con esta reflexión. Por experiencia, las empresas familiares en las que se está produciendo este crecimiento en contratación y beneficios son aquellas que, con independencia del sector al que pertenecen, planifican pensando en futuro a largo plazo. Y esto es precisamente por lo que debe apostar nuestra legislación para disponer de un marco seguro y estable que permita crear empleo de calidad y hacer crecer a más empresas, apoyándolas con aquellas medidas que necesitan. Por ejemplo, mejorando la financiación o con flexibilidad laboral, que no significa facilidad en el despido, pero quizás sí implica no generar mayor presión con costes fijos adicionales que impidan la inversión en futuro y penalicen el crecimiento de una pyme.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook