29 de agosto de 2018
29.08.2018
Un gol al Arco Iris

Un objetivo y una efeméride

28.08.2018 | 22:49

Al menos quedan treinta y nueve partidos cuando no, en el menos bueno de los casos, cuarenta y tres para convertir todo lo bueno del pasado domingo. Afición entregada, buena entrada, ocasiones, a ratos buen juego, e ilusión, toda la del mundo, en el objetivo que el herculanismo se ha marcado esta temporada: ni un año más en la maldita Segunda División B.

Por tanto no repiquemos tan pronto las campanas, que tiempo habrá para celebraciones de llegar el caso. Podemos, cómo no, desde el optimismo acogernos al refranero popular y dar validez a aquello de que lo que bien empieza, bien acaba. Y es verdad, en este curso balompédico del 2018-19 parece que el Hércules comienza con buen pie su andadura, tanto en su pretemporada, incluida la sección de fichajes, como en su debut oficial en la liga regular.

Una victoria en el último suspiro pero al tiempo merecida da lugar a que broten las sensaciones de que también se tiene, por fin, la suerte de los campeones. Ese plus tan necesario para sembrar de victorias el recorrido del Hércules en su trayectoria, en casa y a domicilio, por la categoría de bronce.

Esta temporada la entidad blanquizal puede celebrar al tiempo varias eventos, en lugar destacado y prioritario el ascenso, pero también sus comienzos como equipo de fútbol, «foot-ball» como se escribía a principios del pasado siglo. Siendo el año oficial del centenario de la fundación del Hércules el ya cercano 2022, no es menos cierto que el club ya venía participando en torneos locales y regionales desde 1919, de la mano de Vicente Pastor Alfosea, que se reunía con correligionarios en los banco del Paseo de la Reina Victoria o en la tienda del tío Pancha, lo que hoy denominamos «parque de las palomitas» donde desembocan las calles Gerona y Sagasta.

Por entonces, y hasta varios años después heredando los colores y escudo del desaparecido Natación, la equipación herculana era blanquirroja. Fue el 22 de junio de ese año, 1919, cuando queda registrado el primer partido de los herculanos ante el Athlétic Club Benaluense, al que venció por 2-1. En la festividad de San Juan, logró la victoria por tres a cero ante el Sporting, y dos días más tarde cayó por un dos a uno el Excelsior. No pudo ser mejor la presentación en sociedad del nuevo equipo alicantino.

Ahí tiene un hito en la historia herculana la directiva para compaginar con el objetivo del ascenso, que de conseguirse sería por fechas cercanas a la efeméride de los primeros pasos en el balompié del Hércules. Círculo de cien años que se puede cerrar con un gran éxito, el gran triunfo que catapulte al conjunto herculano a la Segunda División, a la división de plata, a la Liga 123. Los recuerdos y homenajes a los hombres que hicieron historia obligan a los directivos actuales. Para ello sería bueno que todo el mundo tuviera claro su sitio y responsabilidades, y los problemas institucionales, que los hay, se resuelvan con cabeza.

Como decía hace poco el presidente Quique Hernán dez, «los fuegos los apagamos entre todos». Siempre y cuando no haya nadie pisando la manguera.

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