11 de agosto de 2018
11.08.2018

Sólo pasa el presente

11.08.2018 | 01:20

Cuando una persona joven suscribe una hipoteca a 20 años, lo primero que paga es el futuro; es decir, los intereses que produce la cantidad prestada hoy a lo largo de ese tiempo. Cuando ha pagado todo el futuro empieza a pagar todo el pasado, es decir el dinero prestado años antes.

Para el banco «el tiempo es oro» porque cobra el pasado y el futuro, que no existen, no son tiempos en los que se esté: no hay más que presente, que, en términos no ilusorios y referidos a la compra de esa casa, es el uso de la vivienda y la cuota de la hipoteca.

Decía «joven» hipotecado porque, para conceder ese préstamo, el banco valora la solvencia económica y vital. Se espera que los jóvenes vivan muchos años. A los asalariados, muchos de ellos hipotecados, se les demora lo más posible pagarles por su trabajo. Empiezan con becas, con prácticas, con contratos por días y se prolonga ese inicio lo más posible en la idea de que el trabajador está invirtiendo en su futuro, que su esfuerzo será reconocido con mejores contratos y mayores salarios. Esa expectativa no son ilusiones que se hace el trabajador; se le dice. Actualmente no se cumple la mayor parte de las veces.

La ilusión del tiempo futuro nos diferencia de otros animales, solo vivimos y morimos en presente. Un trabajo de la Universidad de La Laguna y el Hospital de Nuestra Señora de La Candelaria (Tenerife) cifra en 505.559 españoles muertos por los efectos de los recortes sociales que hubo entre 2010 y 2015. La revista que publica el artículo rebate los datos –que considera exagerados– y atribuye su desmesura a un cambio estadístico en el INE. Pero no niega el efecto de esas medidas.

Añade que los efectos se notarán más en el futuro, esa ilusión de la que es sabio desconfiar.

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