01 de agosto de 2018
01.08.2018
Diputado portavoz de Medio Ambiente del PSPV-PSOE en Les Corts

Hacia una nueva Vaersa

01.08.2018 | 04:15

Queremos una Valenciana de Aprovechamiento Energético de Residuos SA (VAERSA) que sea útil a la sociedad, que atienda bien sus funciones y que sea ejemplo de cómo la administración no trata a sus trabajadores con la peor de las leyes del mercado, es decir, con precarización, temporalidad injustificada y con ajustes del beneficio a cargo de la mano de obra. Nos gustaría una VAERSA con un horizonte claro de qué tiene que ser en el futuro inmediato, y donde los actuales trabajadores tengan muy definido su horizonte laboral tras años, décadas en algunos casos, de contratos temporales de varios meses. Nos gustaría que sus labores no fueran con principio y fin, sino con la continuidad que exige las funciones que acomete hoy VAERSA, tanto en materia de residuos como en la gestión y protección de nuestros espacios naturales.

Una administración cuando se dota de servicios instrumentales lo hace, o lo debe hacer, para ganar operatividad. Bien sabemos a estas alturas que en los 20 años de gobierno del PP en la Comunidad Valenciana se construyó un entramado de entidades y sociedades con otros fines. Visto ese ejemplo del pasado, la responsabilidad del presente es aprender de ese error y enmendarlo de la mejor manera posible. Aun sabiendo que no es fácil, y aun sabiendo del esfuerzo de muchos, debemos concluir que el futuro de VAERSA no puede ser igual a su pasado ni a su presente. Hace falta un cambio, que no debe ser a lo gatopardo, sino de verdad.
Desde luego, entre los retos inmediatos de esta sociedad está el hacer frente a los efectos del cambio climático que ya sufrimos. Dos elementos esenciales en esa estrategia son la gestión de nuestros residuos y la protección de nuestros espacios naturales, y por consiguiente, nuestros recursos limitados.

Para esa tarea contamos con VAERSA, dotada de experiencia, personal suficiente y preparado, aunque su estructura, tal vez, ya no vaya con los tiempos actuales.

VAERSA debe ser protagonista en la gestión de residuos, debe liderar el cambio de modelo de gestión en los consorcios y áreas del Plan de Residuos, debe imponerse a los intereses económicos y de las leyes del mercado. Debe controlar todo el proceso, dirigirlo hacia el horizonte que nos proporcione mejor servicio y mayor seguridad. Incluso los más intervencionistas - como el que escribe – dejaría la puerta abierta a la colaboración público-privada en esta materia, siempre y cuando el control último y decisorio estuviera en manos de la administración, donde la rentabilidad no fuera escrita en una cuenta de resultados, sino en un proceso de gestión moderna de los residuos que comprenda de verdad la reutilización, reciclaje, valorización y reducción de residuos. Para ello hay que dimensionar VAERSA, hacerla más fuerte, con mayores competencias y con un mejor aprovechamiento del talento interno. Para ello, VAERSA no debe ser testigo mudo como lo fue en el pasado de cómo se intentó hacer negocio con las basuras en la Comunidad Valenciana sin que en ningún caso se resolviera las complejas situaciones que sufren muchas partes de nuestro territorio valenciano, por ejemplo, la Vega Baja.

En otra materia, la gestión de nuestros espacios naturales, la investigación, tratamiento de plagas, etc?. es fundamental contar con un elemento esencial: la fuerza de la plantilla. La administración no puede aplicar el peor de los lados de las leyes del mercado contra los trabajadores, sino que debemos ser ejemplo. Su personal debe estar bajo el paraguas de una entidad de carácter y funcionamiento público, como pudiera ser la Agencia contra el Cambio Climático o cualquier otra forma de entidad pública, que a día de hoy puede ser más útil que la configuración de la entidad en una o dos sociedades anónimas. Ninguna de sus tareas son temporales, sus trabajos deben contar con una continuidad, como lo debe contar también las personas que desempeñan esas tareas. Debemos eliminar la temporalidad en la contratación, de facto el sistema de fijo discontinuo perverso establecido desde el pasado, y dar seguridad laboral a los trabajadores que llevan defendiendo las siglas VAERSA con su sudor y su esfuerzo.

Para la gestión de los residuos como para las tareas de protección de nuestros espacios naturales no tiene que ser necesarios ni una ni dos Sociedades Anónimas. Lo que es fundamental, es que de manera anónima, es decir, desde la administración directamente y con toda su fuerza, se gestionaran estas responsabilidades sociales.

Cualquier intento de seguir precarizando la defensa de nuestra naturaleza será un error. Sí, la complejidad administrativa a veces complica las soluciones. Pero para eso está la política, para desde la legalidad, hacer posible lo imposible. VAERSA no sé si lo merece, pero sus objetivos y sus trabajadores sí.

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