12 de julio de 2018
12.07.2018

¡Que viva la Guardia Civil!

12.07.2018 | 01:10

No era fácil, y desde luego, nada habitual, ser «fan» de la Guardia Civil en los ochenta del pasado siglo.

Acabábamos de salir de la larga noche de la dictadura, en la que este cuerpo de policía y militar, estuvo al lado del poder «legalmente constituido». Además, el 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Tejero, entró en el Congreso de los Diputados, violentando la sesión de investidura de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez, con la intención de coadyuvar a la ejecución de un golpe de Estado.

Pocos años después, en conversaciones privadas, mi amigo Ángel Luna y yo comentábamos la gran valía de la Guardia Civil, como cuerpo policial, en lo que, coincidíamos, su adscripción militar le dotaba de algunos valores diferenciales.

Ambos hicimos un largo viaje de placer, en coche, recorriendo diversas comunidades autónomas, a través de muchos kilómetros. Cada vez que nos cruzábamos con una pareja de guardias civiles de tráfico, o con un coche del cuerpo, al servicio de la Dirección General de Tráfico, gritábamos: ¡que viva la Guardia Civil!

Algunos años después, como director general de CAM comprobé la alta valoración que los responsables de la seguridad de la entidad, o las empresas que colaboraban con nosotros en esa materia de seguridad privada, tenían por la Guardia Civil. Solamente confirmaban la percepción que, desde un ámbito menos profesional, ya tenía.

Recientemente he tenido la oportunidad de tener una mayor vinculación, como presidente de la Autoridad Portuaria de Alicante, con la Guardia Civil, comprobando en primera persona la enorme eficacia que, también en el puerto de Alicante, prestan en tantos servicios de distinta naturaleza.

En mi opinión, en los últimos tres años, la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante, ha añadido, a su tradicional eficacia, una muy positiva estrategia de relación y comunicación con la sociedad de la provincia de Alicante, de norte a sur, de la costa al interior. En este éxito ha tenido un papel esencial, como «director de esa orquesta», don Manuel Muñoz, coronel jefe de la Comandancia.

Manuel, por mandato normativo, pasa hoy a la reserva. Seguro que conservamos los beneficios de su buen hacer. Pero algunos, lamentablemente, le perdemos como jefe de la Comandancia. Aunque, seguro, le mantendremos como amigo. Enhorabuena y muchas gracias, Manuel.

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