17 de mayo de 2018
17.05.2018
Opinión

Siempre Varela

17.05.2018 | 00:43

El 6 de noviembre de 1887 nacía en un primer piso de la calle Barón de Finestrat 43 de la ciudad de Alicante, el genial pintor alicantino Emilio Varela Isabel. Han pasado ya130 años del nacimiento de una de las personalidades claves de la cultura alicantina del siglo XX y, sin duda, el mejor pintor de su época. En esa finca figura una placa que el Ayuntamiento colocó en noviembre del 2007.

Aunque es cierto que un gran artista nunca muere, que se inmortaliza a través del arte que deja plasmado en sus creaciones, en el caso de Varela, desgraciada e injustamente, no sólo falleció físicamente, sino también como artista. Seguramente muchos de los que estén leyendo este artículo no sepan ni quién fue.

Sólo ahora, después de 67 años de aquel fatídico día de Reyes de 1.951, su obra se nos presenta como moderna y más actual que nunca.

Hace apenas dos años, concretamente el 4 de mayo de 2016, con motivo del acto de concesión por parte de la Diputación Provincial de Alicante de su nombramiento como Hijo Predilecto de la Provincia, reivindique su figura y su obra para que no fuera olvidada, su presidente, César Sánchez se comprometió a que el año 2017 sería el año de la cultura alicantina, incluyendo la celebración del 130 aniversario del nacimiento de Varela.

Por ello, quiero y agradecerles tanto al presidente Cesar Sánchez como al diputado César Augusto Asencio, su interés por hacerlo realidad.

También quiero agradecer a la Universidad de Alicante, a través de Faust Ripoll, por sumarse al homenaje y, cómo no, al Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, a través de José Luis Pérez Pont que ha permitido que Varela vuelva a salir de nuestra provincia, aunque de momento sólo sea individualmente a Castellón y de forma colectiva a València.

También quiero agradecer la participación, en este homenaje, del Ayuntamiento de Alicante, aunque pienso que no ha estado a la altura de lo que yo esperaba, que hubiera sido una mayor implicación, desde el primer momento, que desgraciadamente no se ha producido.

Durante este tiempo hemos tenido la suerte de volver a tener a Emilio Varela más cerca de nosotros en diversos y variados actos como pueden ser: conferencias, conciertos, exposiciones, este busto que ayer descubrimos y la recuperación del documental Varela y su entorno realizada en 1982. Y me siento muy agradecida a todos y cada uno de los que han hecho posible estos actos.

Desde pequeña, siempre he vivido rodeada por sus cuadros y he aprendido a quererlo, respetarlo y a valorar su trabajo, sin llegar a conocerlo.

Con el tiempo llegué a comprender el significado de que existieran tantos cuadros por todas las paredes de mi casa y era porque mi padre, en su última etapa en la cual el pintor tenía la autoestima en cotas muy bajas, los compraba a escondidas cuando veía que pasaban los días y que nadie se interesaba por ellos, expuestos en el escaparate de La Decoradora de la calle Altamira.

Muchos de los que me conocéis sabéis de mi tesón por defender y posicionar al pintor Varela en el lugar que le corresponde y que se merece por méritos propios de sobra conocidos.

Algunos piensan que, si yo no estuviera siempre trabajando por Varela, desde hace mucho tiempo, sería uno más de los artistas alicantinos que por desgracia han sido olvidados.

Posiblemente que estén en lo cierto, no lo niego, siempre hace falta que haya alguien que refresque la memoria y recuerde nuestra historia.

Yo creo que este empeño me viene de herencia, porque cuando mi padre, José Varela Puigcerver, que fue uno de los que más apostó por recuperar su obra y su figura, falleció en abril de 1993, me propuse seguir sus pasos para que Varela no fuese olvidado.

La verdad es que, no ha sido un trabajo fácil y he de reconocer que, en algunas ocasiones, he estado a punto de tirar la toalla, pero siempre ha habido algo o alguien que me ha hecho volver y seguir hacia adelante.

Es por ello que me gustaría aprovechar para dar las gracias a todas aquellas personas que me han ayudado a lograr mi único objetivo: su reconocimiento público en nuestra sociedad actual. No sería justa si me olvidara de todos ellos, cuando en buena medida, se lo debo a cada uno.

Sin embargo, sigo insistiendo en que uno de nuestros mejores pintores alicantinos, como lo fue Varela, no puede seguir siendo un pintor que sólo se le conozca a nivel local y provincial. Debemos implicarnos y esforzarnos todos en conseguir, que su pintura se conozca y reconozca a nivel nacional e internacional. Por lo que espero y deseo, que la realización de una exposición de Emilio Varela en Madrid sea una realidad en un futuro no muy lejano.

En resumen, no debemos defraudarle y debemos seguir trabajando y esforzándonos, para que siempre ocupe un importante papel en la vida cotidiana de los alicantinos e intentar engrandecer todo lo que él nos legó para disfrute de futuras generaciones.

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