16 de mayo de 2018
16.05.2018
Opinión

No sean tan quisquillosos, por favor

16.05.2018 | 04:15

La señora Gutiérrez (PSO-E?) critica que en el menú de la comida de Santa Rita entren quisquillas y me encantaría saber qué pecado habrá cometido la pobre quisquilla para no poder formar parte de un menú de celebración en el que se paga la mitad del cubierto. Posiblemente sea un crustáceo votante del Partido Popular de los mares. O será por lo que tenga que ver con la moción del maltrato animal. Cualquiera sabe, es tan quisquillosa...

Además, puestos a ver y dado que es la mitad del menú lo que se paga, pues piense usted que lo que paga el Ayuntamiento con esa mitad no es la quisquilla, sino el postre y el café.

Si no fuese porque el tema es serio porque se pone en tela de juicio la honradez de muchas personas, sería para echarse a reir y no parar hasta caer exhausto. O motivo de multitud de chistes y memes.

Y todo esto sucede por lo mismo de siempre, disparar primero y preguntar después porque la mentira les sale gratis y rentable.
Miren, el menú cuesta 33 euros, de los que el ayuntamiento paga la mitad (16,50 euros). A los empleados se les pide que lleguen hasta 21 euros por cabeza para los costes de la figura de Santa Rita, el desayuno, el almuerzo-aperitivo, etc.

Nuevamente esta señora no dice la verdad y airea a los cuatro vientos la mentira. En fin, estamos acostumbrados. Que cada uno se gane la fama de lo que quiera.

Como siempre, quieren pagar con el mundo sus frustraciones y sus incapacidades por lo mal que lo hicieron durante la anterior legislatura. Quiero recordar que bajo su mandato se llegó a los niveles más bajos de la historia en cuanto a participación de los funcionarios en la celebración de esta festividad y por algo será.

En cualquier caso, sepan que la organización y el trabajo siempre lo ha realizado y lo sigue realizando una comisión formada por funcionarios que de forma voluntaria y desinteresada quiere que sus compañeros pasen un día de convivencia.

Y critica el coste que va a suponer esto para las arcas municipales, unos 2.500 euros, sin valorar más y quedándose tan satisfecha y sin pasar la más mínima vergüenza.

Digo esto porque fue precisamente siendo el partido de la señora Gutiérrez el que llevaba el control (¡!) de la Hacienda Municipal y los Recursos Humanos cuando se alcanzó el mayor grado de degeneración de unas cuentas municipales (ocasionando pérdidas millonarias al consistorio, en unas ocasiones por acción y en otras por omisión) y de desinterés por la gestión de los recursos humanos del ayuntamiento, pues nunca el funcionario municipal estuvo más abandonado a su suerte.

Eso sí, lo que sí encontraron fue dinero para pagarse una revista de autobombo mensual municipal gratuita (la pagaba el ayuntamiento 100 por 100) y que supuso el pago de más de 18.000 euros cada tres meses durante 2014. ¿Y para qué, se preguntarán?, pues para que estas señoras y señores del socialismo oriolano publicasen fotos de que habían estado aquí o allá inaugurando cosas. Bueno... inaugurando pocas; más bien desinaugurando. Porque quitar dinero de la partida reservada para el Centro Cívico de La Aparecida vendría a ser algo así como desinaugurar, ¿no?.

Por otro lado aparecen los de la izquierda «de todavía más para allá» y dicen que la quisquilla compra voluntades y que «el pueblo unido jamás será vencido» mientras tanto suena de fondo la canción de Georges Moustaki dedicada a Sacco y Vanzetti.

Estos y estas de la izquierda verde-oliva, sin embargo, nos trajeron el viernes pasado a la Biblioteca María Moliner al líder de Podemos de Aragón, Pedro Arrojo, a hacer una presentación de algo que llaman el Acuerdo Social por el Agua y que es de todo menos acuerdo, de todo menos social y de todo menos el agua que todos necesitamos.

Por supuesto no voy a reproducir ninguna palabra de las que dice el señor Arrojo en sus intervenciones pero, ya se pueden imaginar. Olvídense oriolanos y oriolanas de los trasvases, piensen en las desaladoras y en volver a la época de la huerta de los siglos pasados?. y el taparrabos.
El esperpento de esta gente no tiene límites, cabalga por Orihuela como si de un jinete del Apocalipsis se tratara. En vez de ponerse del lado de sus vecinos se ponen del lado de los intereses de los podemitas de Zaragoza y alrededores. Es increíble pero cierto. Son así de guays.
Me imagino que al finalizar la presentación invitarían al señor Arrojo a tomar algo por el esfuerzo realizado. Quisquilla no, por supuesto, pero unas acelgas u otros productos de nuestra huerta seguro que no faltarían. Y agua.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook