12 de mayo de 2018
12.05.2018

Europa ante el Trump de Irán

12.05.2018 | 01:24

El presidente Trump distorsiona más el difícil orden mundial. Esta semana ha dado una buena noticia. El anuncio de su encuentro en Singapur, el 12 de junio, con Kim Jong-un. El desafío nuclear de Corea del Norte puede estar entrando en una nueva fase.

Pero la otra noticia –la ruptura del pacto nuclear con Irán– es mucho peor y ha generado preocupación e indignación en todo el mundo (excepto en Israel y Arabia Saudita). Primero porque fue un pacto laboriosamente conseguido en el 2015, durante la presidencia de Obama, que generó un gran consenso internacional. Las consecuencias para Oriente Medio, para Europa y para el precio del petróleo de la decisión de Trump sólo pueden ser negativas.

Pero lo más preocupante es la frivolidad con la que el presidente americano –apoyado ahora por un consejero de seguridad y un secretario de Estado más unilateralistas– rompe acuerdos internacionales relevantes: el pacto del cambio climático de París, el libre comercio mundial con la amenaza del proteccionismo? Trump está generando dudas sobre si Estados Unidos es un país fiable. Está dañando la autoridad material y moral de los Estados Unidos que –pese a todas las críticas– han sido el pilar de la seguridad, el multilateralismo y el progreso económico mundial desde 1945.

Europa ha vivido y ha progresado estos años bajo el paraguas americano. ¿Qué hacer cuando el paraguas se esfuma? Es evidente que exigirá un mayor esfuerzo militar y una mayor unión política. Pero eso es fácil de predicar que de llevar a la práctica en las opciones presupuestarias de los Estados y en sus cesiones de soberanía.

El jueves, Macron recibió en Aquisgrán el relevante premio Carlomagno y la laudatio estuvo a cargo de Angela Merkel. Son dos convencidos e inteligentes europeístas. Abordaron el asunto. Merkel dijo: «Europa ya no puede esperar que Estados Unidos la proteja de los conflictos mundiales, muchos de los cuales tienen lugar a las puertas del Viejo Continente». Algo similar había dicho ya tras las primeras andanadas cuando Trump llegó a la Casa Blanca a principios del 2017.

Pero desde entonces Europa ha avanzado muy poco. Y la próxima semana Italia puede estar en manos de un gobierno populista y antieuropeísta. El gran peligro de una Europa dividida es la irrelevancia. Y en el mundo de hoy la irrelevancia acarrea incapacidad para garantizar la seguridad, el progreso económico y las libertades democráticas. Confiar sólo en que Trump caerá quizás sea un buen deseo, pero no es una actitud responsable.

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