12 de mayo de 2018
12.05.2018
Tribuna Tribuna

Batallas perdidas que pelear

12.05.2018 | 01:24

A mis alumnos.

En 2015 asistí a una reunión de la Cátedra de la Dama de Elche de la UMH en la que un profesor apuntó que, si bien los argumentos históricos para reclamar el regreso de la Dama habían sido los más estudiados, el valor añadido de la Universidad debía basarse en aportar razones, argumentos, datos... desde el rigor y la objetividad. Todos los presentes entendimos que los legítimos sentimientos que despierta este tema no eran suficientes, había que ir más allá y estudiar el asunto desde una óptica científica.

El año pasado llegó a mis manos un documento de la Plataforma Elche Piensa que había circulado entre diferentes expertos. Su lectura me hizo reaccionar y despertó en mí un interés por investigar.

Empecé por clasificar los motivos para solicitar el regreso a su comunidad de origen en tres categorías. La primera, que recoge los argumentos geográficos, se resume en la necesidad de contextualizar a la Dama en su entorno. Lo dijo el Consejo de Europa en 2015, pues en su definición de patrimonio cultural expone que «...incluye todos los agentes del entorno que resultan de la interacción en el tiempo». Descubrí que en 1941, cuando la Dama fue adquirida por el Estado español, un miembro del régimen levantó una voz crítica y a contracorriente defendió que debía regresar a Elche para «...evitar que se despaisaje otra vez, se desarraigue otra vez, de su marco cósmico e histórico».

Los argumentos de tipo político, legal y cultural versan sobre la disyuntiva de centralización versus descentralización del patrimonio. Sustenta la tesis de descentralización el concepto de gobernanza participativa basado en que la ciudadanía debe intervenir activamente en la gestión de la cultura. El Consejo de la UE desde 2014 invitaba a los Estados Miembros a «...elaborar marcos de gobernanza... que reconozcan el patrimonio cultural como recurso compartido reforzando los vínculos entre lo local, regional, nacional y europeo». Es más, un estudio europeo reciente demuestra que el capital social (plataformas ciudadanas, etc.) y el voluntariado juegan un papel decisivo en la conservación del patrimonio. Y en esta ciudad, de eso, sabemos algo.

Otra razón política apunta a que la transferencia de competencias en materia de arqueología a las comunidades autónomas se realizó a mitad de los ochenta. Por lo tanto, si la Dama se hubiera descubierto a partir de entonces, seguramente no estaría en Madrid.

El director del Museo Arqueológico Nacional (MAN), en una entrevista de 2014, declaraba que había «...dos tipos de visitantes, el muy fidelizado, público culto que repetía visita y el gran grupo de los colegios... Quizás la historia de España no interesa nada al público extranjero... Llegarán los que sepan qué es la Dama de Elche y quieran verla». Estas declaraciones, unidas a las anécdotas vividas por casi todos con turistas preguntando dónde está la Dama, deberían hacernos reflexionar.

Por último, es fácil encontrar ejemplos de buenas prácticas en la conservación y gestión del patrimonio. En el caso de la Dama de Elche podríamos denunciar lo contrario, pues parece que su cesión temporal o permanente depende más de las promesas electorales y de la coincidencia o no del color del gobierno local, autonómico y central, que de un interés real por albergar el busto.

Desde el punto de vista de argumentos económicos, la definición de patrimonio cultural de la Comisión Europea de 2014 afirma que «...es un bagaje insustituible de conocimientos y recurso valioso para el crecimiento económico, el empleo y la cohesión social». Un dato a considerar es que en 2006 el MAHE recibió unas 400.000 visitas en los seis meses que acogió a la Dama, suponiendo un gran impacto para la economía local. Según los datos ofrecidos por la Asociación de Empresas Turísticas de Elche el sector incrementó su volumen de negocio entre un 10% y un 15%.

En cuanto al número de visitantes al MAN, en 2010 no llegó a los 150.000, aunque a partir de 2014, año de la reforma del museo, éstos se sitúan en torno a medio millar. Lo que sí es sorprendente es que en 2006 recibió más visitas que en el año anterior, a pesar de haber estado fuera su «pieza clave» durante medio año.

¿Comprenden ahora la importancia de las definiciones y los datos? Muchos nos preguntamos por qué nuestros representantes no acuden a Europa en busca de apoyo. Los ciudadanos, a excepción de algunas plataformas locales, no disponemos de tiempo para estas cosas. Entonces pienso en mis alumnos. Ellos sí pueden emprender revoluciones desde la palabra y la inteligencia. El regreso de la Dama podría ayudar a diversificar el modelo económico local traduciéndose en más empleos y bienestar.

Como dice otro profesor y buen amigo: «Es complicado, es como una de esas batallas perdidas pero que no puedes dejar de pelear». Luego tras un café en la universidad y algún otro compañero que se une al debate, acabamos coincidiendo en que tal vez esa batalla no esté del todo perdida.

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