09 de mayo de 2018
09.05.2018
Tribuna

Atajar los malos olores de la planta

09.05.2018 | 04:15

Los residuos son uno de los ámbitos de gestión más complejos a los que se enfrenta un representante público cuando asume su responsabilidad. Los residuos, eso que ya no queremos, eso que tiramos, lejos de ser un problema se ha convertido en un reto para nosotros desde que alcanzamos la presidencia de este Consorcio. Porque los residuos pueden ser recursos si se gestionan bien y en ello voy a centrar todos mis esfuerzos como presidenta de esta entidad supramunicipal.

El Consorci Mare asume la gestión de los residuos de 52 municipios de dos comarcas, la Marina Alta y Baixa, y El Campello. 427.000 habitantes a los que se añade una población flotante muy importante en el período estival y los fines de semana. Además, coinciden los dos tipos de consumo de territorio con las consecuencias que ello comporta para la gestión de los residuos: la población intensiva en vertical cuyo ejemplo más evidente es Benidorm, y población extensiva en horizontal basado en las urbanizaciones. Por tanto, la gestión de los residuos en nuestro consorcio se enfrenta a dos retos que van más allá de los genéricos: cambios poblacionales intensos, aunque previsibles, y modelos territoriales extremos.

Por otro lado, y como consecuencia de lo anteriormente indicado, hay dos plantas de transferencia, una en Benidorm y otra en Dénia. La primera está gestionada por la empresa pública Vaersa y, la segunda, por Reciclatge de Residus la Marina Alta, SA. Y, finalmente, en la actualidad hay 16 ecoparques fijos municipales repartidos por toda el área de gestión. Ésta sería a grandes rasgos una radiografía de las instalaciones y las herramientas que dispone el consorcio y los municipios que lo integran para la gestión de los residuos.

El consorcio cuenta con una planta de tratamiento, la de El Campello, en funcionamiento desde 2009, ocupa medio millón de metros cuadrados y trata alrededor de 215.000 toneladas al año. Se trata de una planta con dos espacios claramente delimitados: las instalaciones donde se tratan los residuos domésticos por un lado, y la instalación de eliminación.

Nuestra preocupación en relación a esta planta que albergamos en El Campello es, desde antes incluso de llegar a la presidencia de este consorcio, la problemática de los olores. Siempre ha estado encima de mi mesa atajar este problema. Es por ello que desde el minuto 1 trabajamos para acabar con estas molestias, si bien se ha instado a la adjudicataria a acometer las obras necesarias para minimizar estos olores. Y así se va a hacer. De hecho, tal como se establece en 2016 el documento de modificación de oficio de la actual Autorización Ambiental Integrada de la Planta de Las Marinas, se proponen medidas encaminadas a minimizar las afecciones por olor de la planta, cuyas actuaciones se han centrado en trabajar con los residuos lo más frescos posibles y el trasiego de residuos en naves desodorizadas. También van a realizarse mejoras en el proceso de bioestabilización, se va a incluir un sistema de recepción de la materia orgánica, se automatizará el compostaje, se construirá una nave de afino, se ampliará la nave de metanización, cubrición y cerramiento de las balas de rechazo, se instalará una línea de tratamiento para el CSR, se edificará una nave para la salida de balas de rechazo, se mejorará la recuperación de materiales mediante la incorporación de maquinaria, se modificará el funcionamiento del sistema de desodorización consistente en trasladar el aire en zonas de baja carga a zonas de alta carga, ampliando la zona de biofiltración existente a las necesidades de la planta ampliada proyectada y ejecución de un nuevo biofiltro, entre otras.

Son cosas muy técnicas, aparentemente, pero que van a paliar que los malos olores salgan de la planta de El Campello. Y tal como demuestra el estudio sobre las emisiones de químicos del vertedero de Les Canyades de El Campello, elaborado por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) a petición de los vecinos y vecinas, el impacto de la emisión de tóxicos del vertedero es muy moderado. El estudio tendrá continuidad en el tiempo ya que está prevista presupuestariamente la continuidad de este estudio y para ello vamos a poner en marcha también una mesa de seguimiento. Porque nos importa el medio ambiente y haremos todo lo que esté en nuestra mano para mejorar las condiciones de la planta y del vertedero.


Nuestra hoja de ruta del Consorci Mare

De cara al futuro más cercano, nos planteamos nuevos retos de eficiencia en la gestión de residuos, para acercarnos a los objetivos que marca la normativa. Esto lleva consigo la necesidad de incrementar las ratios del material recuperado, así como mayor eficiencia en el tratamiento, de manera que se consiga una menor llegada de los residuos al vertedero.

En este sentido, los dos años y medio transcurridos desde que asumimos nuestras responsabilidades con la ciudadanía, nos han servido para poner en marcha un cambio de paradigma basado en tres ejes: a) mejora y eficiencia en las instalaciones, b) hacer transparente la gestión a partir de la intensificación de la comunicación y participación, y c) fortalecer la educación ambiental entre la ciudadanía.

Y es que es precisamente la ciudadanía la que va a centrar nuestros esfuerzos: debemos ser transparentes para con los vecinos y vecinas, hacer transparente la gestión e intensificar la comunicación y la participación. Además, para comunicarnos mejor utilizamos las redes sociales y la página web, de manera que se pretende facilitar el acceso a la información de la gestión del Consorcio.

Entre nuestros objetivos principales está la decisión de hacer que el consorcio pueda ser representativo del sentir sociocultural de las comarcas que acoge, de manera que la percepción ciudadana se encamine hacia la inmersión en el tejido territorial.

Además, vemos imprescindible fortalecer la educación ambiental entre la ciudadanía con acciones de concienciación y sensibilización en las campañas en general y en particular en la recogida separada de la materia orgánica. Y es que queremos que penetre entre la ciudadanía el mensaje sobre la importancia de separar los residuos en origen para llegar a los objetivos que marca la normativa y, así, evitar el pago de multas que saldrá de nuestros bolsillos.

A nivel general, hemos desarrollado encuentros de educación ambiental en los centros escolares, así como en diferentes municipios para dar a conocer los servicios que ofrece el consorcio, donde se han tratado aspectos básicos de cuidado del medio ambiente. La educación es el pilar de cualquier acción y hemos basado en esta premisa nuestro calendario de encuentros medioambientales.

Somos conscientes que el cambio de paradigma cultural es básico. Si queremos afianzar una economía circular en la línea que impulsa la UE, hemos de poner en marcha herramientas como la educación ambiental en los centros escolares, con el tejido asociativo y en aquellos ámbitos donde se produzcan residuos, como puedan ser las fiestas o grandes concentraciones, pero también impulsando propuestas eco en la producción. Estamos convencidos que a pesar de que son muchos los esfuerzos necesarios, se pueden aportar mejoras contundentes en la gestión.

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