13 de diciembre de 2017
13.12.2017
Tribuna

Paco Cascales

13.12.2017 | 00:54

Para quienes de una manera u otra estamos metidos en esto del arte y la educación artística, la puesta en marcha de un nuevo espacio expositivo en la ciudad donde vivimos siempre será motivo de alegría y de esperanza. «Por lo menos se mantiene la llamita», solemos decirnos. Así pues, damos la bienvenida a la flamante Sala de Exposiciones de Radio Elche, en la calle Doctor Caro, 43. Sin duda, la salita más accesible de nuestro rodal: a) Céntrica, planta baja y fachada encristalada que casi deja ver todo lo expuesto desde la acera o desde el coche. b) Horarios de visita de lunes a viernes y de mañana y tarde, de 10 a 14 horas y de 17 a 20 horas. Y c) Tamaño adecuado para muestras breves y continuadas, sin descuidar la función pedagógica y el arte de los niños; lo que hemos quedado en llamar «sembrar las habas». Muy bien por la Fundación Radio Elche, nos encanta que los medios de comunicación se alíen con la educación.


La Sala muestra actualmente, hasta el 27 de diciembre, una interesante exposición de fotografías sobre tela, montadas en bastidor, del artista ilicitano Paco Cascales. «Màrgens. Memòria i espai comú» es una muestra de 30 piezas, de tamaño grande, que habla de la belleza de los texturados producidos por el inmisericorde paso del tiempo y sus inclemencias. En las paredes, en las puertas, en las vallas, etcétera. La poética de lo viejo y abandonado. Sorprendente información táctil sobre la rugosidad, lisura, suavidad o aspereza de la superficie fotografiada, enmarcada en exquisitas composiciones. Memoria y homenaje de la estética que pusieron en valor los informalistas matéricos, como Antoni Tàpies y Alberto Burri; o los espacialistas basados en el espacio cromático, como Mark Rothko y Lucio Fontana; o los nuevos realistas que abogaban por el arte objetual, como Yves Klein; o fotógrafos como Brassaï, que fotografiaría los dibujos de las calles de París. En su afán innovador y espíritu revolucionario.Hoy día, las «texturas de ciudad» forman parte de las superficies más deseadas por los artistas urbanos que eligen, precisamente, esos fondos poéticos para sus intervenciones tanto abstractas como figurativas.


Nuestro Paco, gato viejo en esto de tratar las imágenes, proveniente de su empresa de fotomecánica, muestra los resultados de su aventura al cohesionar la textura espontánea de los objetos con la manipulación mecánica oportuna para dramatizar los elementos seleccionados. Esos calcinados y desconchados, esas oxidaciones, corrosiones y salitres, esos despegados de anuncios, etcétera. Vigorizando lo que en la realidad se nos presentaría tan apagado y descolorido por el canibalismo del sol o el azote de la lluvia. De ahí ese deje «pop» tan impactante que nos llama y seduce en estos trabajos. Ahora nos toca a nosotros, los espectadores, dialogar con lo que casi nunca habíamos mirado. ¡Ánimo! También Brassaï, en parecida disposición creativa, fotografiaba de noche los graffiti grabados en las paredes, con luces para realzar en blanco y negro las incisiones en el yeso de la pared. Así se hace.

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