28 de junio de 2015
28.06.2015
Hola, soy Dios

Futuribles

¿Sabéis cual es el don divino del que más orgulloso me siento? Sí, ya sé que os doy un poco de envidia

27.06.2015 | 22:03
Futuribles

Porque puedo leer el pensamiento –aunque eso también lo hace Juan Tamarit-, puedo hacer desaparecer cosas –en la Tierra hay muchísimos que también lo practican con maestría, preguntad por un tal Bárcenas- incluso enviar plagas a los pueblos –en eso me ha salido un competidor eficacísimo que se llama Rodríguez Zapatero. No. Hay algo que resulta mucho más valioso y en lo que no tengo competencia posible: Yo soy capaz de conocer los futuribles de la historia. Estoy leyendo vuestros cerebros y os noto perdidos: Saber lo que hubiese ocurrido si las cosas se hubieran dado de otra manera.

Vamos a un ejemplo que no os enteráis: Imaginad que vuestro Franco acepta entrar en la segunda guerra mundial y el amigo Hitler invade Gibraltar, estrangula a Inglaterra, no le da por atacar a Rusia y deja para algo más tarde el asunto americano? pues hasta yo estaría hablando alemán ahora.

¿Qué hubiera pasado si Eva hubiese tenido la regla el día en que la serpiente se puso mimosa y Adán le hubiera metido un palo por sálvese la parte? ¿No lo sabéis, verdad? Yo sí: Que viviríais todos desnudos en el Para, sin trabajar, comiendo manjares, sin tener que votar cada cuatro años, sin hacienda, sin seguridad social y sin crisis cada quince años. Se siente, vosotros habéis preguntado.

Pero el presente es lo que es, hijos míos. Aunque podría ser de otra manera. Si quisierais vosotros. Pero vosotros, eh. No me metáis a mí también en esto.

Viene esto a colación a la reflexión de hace algunas semanas acerca de vuestros políticos. He recibido muchas oraciones. Y algunas de políticos de la Tierra. Indignados, oyes, que tampoco es para tanto. Uno especialmente se puso borde. Tanto que le llamé por línea interna, con Paco de intérprete. Es español, no me quiso dar su nombre, aunque tenía acento gallego y hablaba como con frenillo?

-Que no tiene razón, mire Su... Su... Santísima Santidad.

-Puedes llamarme Yhavi, como todo el mundo.

-A mí eso me resulta irrespetuoso, mire usted.

-Pues llámame como te rote, hijo.

-...Santi...

-Vale, ¡Santi!

-Mire usted, Santi. Los políticos no somos otra cosa que el reflejo de la sociedad.

-Comprendo, hijo. Si os he hecho yo? me vas a contar tú?

-Le voy a poner un ejemplo, mire usted... digo Santi... ¿Sabe su Santi cuantos españoles le pagan el IVA al fontanero?

Estuve a punto de responderle con dos frescas. ¡Hasta ahí podíamos llegar! No tengo yo otra cosa que hacer que llevar en el cielo el registro de los españoles que pagan el IVA al fontanero. Eso es cosa de Judas, si cuenta hasta las veces que los chavalines se alivian? es un enfermo? Pero a lo que iva o iba, que ya me estoy confundiendo. Yo le respondí, como el que no quiere la cosa:

-Pues no, hijo mío. Pero seguro que tú me lo vas a decir.

Su cara se congestionó como si fuese una sandía del planeta Huertarius, donde pesan cuatro toneladas porque la gravedad es muy baja.

-Cero patatero, Santi. Ni uno. Nadie. Conjunto vacío. Nietch!!!

Lo vi un punto excitado, como rabioso. Como cuando Arquímedes salió de la bañera gritando aquello de Eureka, que me dio un susto que para qué. Este parecía también haber encontrado el nudo gordiano que explica el porqué los políticos son tan mediocres, tan cortos de miras y tan distraídos con las cosas del bolsillo: Los españoles no le pagan el IVA al fontanero. Yo, tranquilo y comprensivo:

-Ya, hijo. Comprendo. El IVA... fontanero...

-Sí, Su Santi. Eso explica el que me broten los corruptos como si fuesen amapolas en mayo. El que ya no pueda confiar ni en mi Soraya. ¡El IVA de los fontaneros es el inicio de todos nuestros males!

Yo le dije a Paco que despidiera a aquella alma cándida con buenas palabras: una bendición, un par de indulgencias y para la Moncloa.

Y poco a poco fui comprendiendo. Esta ha sido siempre la coartada de todos los mandamases desde que tengo uso de razón, lo cual hace algunas lunas ya. Primero que el pueblo no era maduro para decidir su futuro, y los maduros eran ellos, los políticos, naturalmente. Luego, cuando por fin se decidieron a darle voz al populacho, resulta que los políticos emergen de la sociedad y tienen los defectos de ésta: si los ciudadanos beben, los políticos son borrachines, si fuman, tosen como cafeteras, y si no pagan el IVA al fontanero? ¡Licencia para mangar!

Como os decía, yo soy capaz de ver lo que sucedería en caso de tomar ciertas decisiones. Además tengo una ventaja. Ahí fuera hay un par de billones de planetas, donde he ido haciendo experimentos. Y hemos probado todo? todo, creedme. Así, a bote pronto, recuerdo el planeta Fontanerius, donde teníamos un problema similar. Y lo resolvimos. De manera que voy a convocar a Paco para que redacte una encíclica: "De paganus IVUS y otros tributus".

La conclusión es muy sencilla. Y yo, en persona, os garantizo los resultados:

Vamos a buscar a los santos varones que hayan pagado alguna vez un euro de IVA a su fontanero. Y los vamos a dar todo el poder. Con ellos se acabó la mangancia, los aeropuertos de Castellón, las recalificaciones IKEA, los casos Gurtels y las ciudades de la Luz.

Con ellos os va a ir bien, hijos míos. Muy bien, os lo aseguro.

Creo que tengo el primer currículum aquí... sí... con la facturita grapada... ¡muy bien! Ya tenemos el primer candidato. A ver... sí... su nombre... sí.... aquí está.... Nicolás.... ¡Pequeño Nicolás!

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