08 de marzo de 2015
08.03.2015
Vivir: ¿Una maravillosa odisea?

La importancia de la libertad

¿Qué es la libertad? Es la capacidad que tiene el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida

07.03.2015 | 02:06

Según la Real Academia es aquello que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no, eso lo hace libre y también responsable de sus actos.

La importancia de la libertad. Desde siempre se ha definido la libertad como uno de los atributos de los humanos. Forma parte de sus propiedades, de su dignidad. Los pueblos han luchado por ser libres. Fue un día grande cuando se creyó haber abolido la esclavitud. La realidad es que, aunque de otra forma aún pervive: hay esclavas sexuales, niños o trabajadores explotados, etc... Incluso en los Emiratos Arabes, que uno cree ricos y modernos, hay formas de comportamiento social que recuerdan la esclavitud. Pero Grillparzer decía que las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo. Y Gandhi: No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna. Decía José Luis Sampedro: A veces es más libre el que está en la cárcel, si tiene un pensamiento más libre, que su carcelero. Por ello existe el adoctrinamiento y el control de la escuela, tan usados por los sectarios/sectas y políticos de visión corta. En ocasiones falsean la historia (como sucede en algunos nacionalismos) para vender sus verdades, que son tan falsas como los euros de madera.

No confundir libertad y posibilidad. Conviene saber qué puedo y lo que no puedo hacer. Es cierto que el concepto de libertad es relativo. Los humanos no podemos ir «contra natura»: Me gustaría volar, soy libre de hacerlo. Pero no puedo. Yo me pregunto sobre un hecho que los médicos conocemos bien: hacemos movimientos, muchos son voluntarios: yo sé abrocharme un botón y lo hago si quiero, pero hay otros que son involuntarios, y por tanto no controlados, no tengo libertad para controlarlos. Me pinchan en un brazo y sin pensar o querer lo retiro. ¿Son solo algunos movimientos los no voluntarios?

¿Limitan los genes la libertad? Siempre me ha sorprendido cómo algunos hijos se parecen a alguno de sus padres. Y no solo por sus ojos o color del pelo, sino por sus comportamientos, gestos o aficiones. Es fácil de entender: está escrito en sus genes. En el campo de la medicina, con las enfermedades, la acción de los genes está clara: determinados tumores son hereditarios (uno de la retina hace que la mitad de los hijos lo padecerán), y otras veces solo se hereda la predisposición: la enfermedad aparece con influencia del medio. Por ejemplo, la hipertensión o la diabetes, que solo se expresarán si comemos mucha sal o mucho y engordamos. Estamos marcados en lo orgánico o corporal.

¿Pero influyen también en lo psíquico? Hablábamos de que probablemente también se heredan los comportamientos. Se estudian ahora las influencias genéticas para ser adicto, depresivo, o violento. Si eso se demuestra, ¿dónde queda nuestra libertad? Hasta hace poco ser adicto era un eximente para la justicia en ciertos delitos. ¿Se debería exonerar a alguien «genéticamente» violento o hiperactivo sexual por haber cometido un asesinato o una violación? ¿Podría esa persona evitarlo, elegir no hacerlo? ¿Hasta dónde? Sabemos que la ley cambia las condenas por enfermedad mental, pero cuál es el límite de verse impelido a hacer algo, ¿siempre se produce en enfermos «mentales»?

¿Existe el azar? El azar supone que hay realidades inesperadas o tal vez inexplicables por la lógica/razón ya que están fuera de ella por una muy baja probabilidad de que ocurran. Pero puede suceder que con nuestros conocimientos actuales no podemos preverlas en todos los casos, acertar de su presencia. Con nuestra inteligencia/información actual somos capaces de saber si viene un meteorito solo hasta que está cerca, o quizá una borrasca y con ello si lloverá. Pero no sabemos si habrá un terremoto o un volcán va a erupcionar. Un médico ante ciertas manifestaciones de un enfermo le predice un diagnóstico y ofrece un tratamiento que estima le curará. Pero son predicciones lógicas. No certitudes, no se conoce al 100%. Puede que no llueva o el enfermo no se cure. Y así el suceso es excepcional se llama milagro o se explica por el azar. Pero que toque la lotería no es un milagro, aunque la probabilidad sea baja. Para un zulu las imágenes nítidas de un móvil podrían ser milagrosas. Porque su conocimiento de «nuestra realidad» es muy escaso.

¿Hasta dónde llega nuestra libertad? Si mis genes me condicionan, de lo que no hay duda, lo importante sería saber hasta cuánto. Yo sé que un gen mío determinado influye en un porcentaje para que yo sea hipertenso, y sólo lo seré si como sal. Pero no sé si tengo genes que influyan en que yo coma sal. Si existieran yo estaría super definido. Acabaré siendo hipertenso.... Y si esas ideas las llevamos a todas nuestras acciones, concluiríamos que no somos libres. Estaríamos condicionados en un grado para todo lo que somos y todo lo que hacemos en este universo. Si fuera así el concepto libertad (que también nos hemos visto influidos a crear) debería tener un gran límite. Tal vez deberíamos limitar su extensión a la capacidad de de actuar de conformidad a los dictados de la razón o en conformidad con los valores universales (como la verdad y el bien).

Límites de la libertad. Ser libre exige ser valiente. Suele ser más fácil hacer ciegamente lo que te dicen (por duro que sea: duchas frías, flagelarse o castidad) que ser tú mismo, que ser responsable. De ahí el éxito de las sectas. Siguiendo en el mundo actual, nuestras actuaciones libres se limitan por el ego (tú vives con tu rol social, y te creas deberes), y tienes prejuicios (siempre verás lo que previamente crees: Si piensas que Alicante es sucia, siempre que vengas encontrarás motivos que te refuercen) y el debería es una tiranía que nos imponemos: Vigila si el debes o no debes determina gran parte de tu vida. Caes si piensas: ¿Cómo debo vestir? ¿Actuar? Recuerda que nunca puedes ser, todo el tiempo, nada que no quieras ser. El progreso a veces viene de rechazar los convencionalismos. Tú puedes decidir el tipo de persona que quieres ser, o lo que los demás quieren que seas. Depende de ti. En cualquier caso disfruta de tu libertad.

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