20 de noviembre de 2014
20.11.2014

Lo normal y más sensato

Juan Ferrer es "un hombre de la casa, discreto pero la persona que mejor puede dirigir los muelles en medio de la marejada"

20.11.2014 | 16:05
Lo normal y más sensato

Quince dìas después de que Joaquín Ripoll se viera abocado a la defenestración como presidente del Puerto tras la imputación de su colega Rafael Aznar en la Presidencia del Puerto de Valencia, hoy se producirá el relevo anunciado y su sustituto será Juan Ferrer, un hombre de la casa, discreto pero que, en definitiva, es la persona que mejor puede dirigir los muelles en medio de la marejada que sacude al Consell y que no amainará hasta las próximas elecciones.

Fabra ha optado por la continuidad y Ferrer conoce como nadie un puerto al que llegó hace 14 años desde la dirección de Puertos de la Generalitat, el puesto que hoy ocupa otro alicantino, Carlos Eleno, que sonó como futurible pero que se ha quedado en la carrera por estar todavía verde y, además, envuelto en el complicado proceso de elegir a la próxima concesionaria del servicio de transporte urbano en l`Alacantí, el lìo en el que le metio su jefa Isabel Bonig...

Ferrer sustituye a Ripoll, con el que ha trabajado en la sombra, pero no tan a la sombra, ya que tanto con Mario Flores, como son Sergio Campos y Miguel Campoy, su experiencia tuvo peso. ¿Qué Puerto se encuentra? Pues el que encontró Ripoll pero un poco más aliviado tras volver a los beneficios, en unos muelles donder resulta muy complicado trabajar por dos razones importantes. Hace 30 años que el Puerto perdió la carrera con Valencia y su cercanía a la ciudad hace casi imposible plantear cualquier proyecto industrial, màs allá de abrir pubs o zonas de ocio. Precisamente en este apartado tiene su principal reto. Sacar rendimiento a la zona Volvo, fantasmagòrioca entre regata. El personal del Puerto ha respirado tranquilo por la continuidad.

Trabajo tiene y mucho porque tampoco en los escasos seis meses que restan para las autonómicas poco margen de maniobra tendrá pero es bueno que en los muelles no haya acabado un político en retirada o de segunda fila como los dos últimos. Ni Campoy, ni Ripoll estuvieron a la altura de un Puerto donde, insisto, trabajar no es fácil.

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