12 de junio de 2012
12.06.2012

Xavi Carbonell

13.04.2012 | 07:00

Xavi Carbonell está exponiendo en la Lonja. Carbonell es pintura pura. Se entrega salvajemente. Con la conciencia de que su oficio se basa en la autenticidad, en la búsqueda de la verdad. Sus obras impactan por la descarga emocional, por el crudo y bestial trallazo desconcertante de su belleza. Y por la aparente sencillez de su presentación. Carbonell reniega de la banalidad postmodernista proponiéndonos una vuelta al clasicismo. Carbonell se enfrenta al vacío con la voluntad de resolver la realidad desde la honestidad, desde el tesón y sacrificio del trabajo sosegado del taller. Y desde la profunda reflexión intelectual. Con la humildad y convencimiento de que su trabajo es la creación de una nueva realidad con la materia prima del color. Un objeto único, precioso, que nos haga respirar, comprender el mundo.
Pero la contemporaneidad es el sedimento del pasado. Xavi Carbonell va a la esencia de la pintura con la inocencia creadora de un niño y con la maleta repleta de pintura universal. Sin ninguna concesión retórica, su cosmovisión es fruto de una profunda elaboración intelectual y la metabolización plástica de los clásicos. Líneas como símbolos. Letras como cofres. Sillas abandonadas. La claridad tras el viaje eterno de la historia que no se puede nombrar. Gestos primitivos. La contención del impulso justo en el instante de la preconsciencia creativa. El hombre como proporción de toda, de cualquier realidad. Carbonell ha encontrado un mundo propio en el que no existen dioses ni desertores, en el que todo se resuelve con la fuerza brutal de la voluntad o la sutilidad, la claridad y nitidez de la caligrafía del conocimiento. Un mundo que reclama los valores como horizonte y reivindica la trascendencia.
Xavi Carbonell se enfrenta a Tàpies en la misma ciudad. Alicante. El último gran pintor del siglo veinte intercambia mensajes con el incipiente joven artista alcoyano que vive pintando en New York. En ese diálogo detectamos manchas insondables y puras de Saura, surtidores sanguíneos de Pollock, la ausencia inquietante de Cy Tombly o las conversaciones del Mercado Central apenas audibles de Hernández Mompó. Xavi Carbonell está en la Lonja hasta el día 19. Un aperitivo.

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