28 de marzo de 2012
28.03.2012
POR JAVIER CABO LOMBANA

Los dependientes no somos gilipollas

A los miembros del gobierno valenciano, a ver si de una vez se enteran

24.01.2012 | 06:00

Nos ofenden cada vez que con motivo de alguna conmemoración se acuerdan de nuestras familias o de nosotros mismos.

Hace unos días, el 13-12-2011, con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, don Jorge Cabré Rico, conseller de Justicia y Bienestar Social, publicó sin ningún rubor: "Este día nos brinda la oportunidad de conocer de cerca las demandas de las personas con discapacidad que no son otras sino el disfrute pleno de los derechos humanos, la posibilidad de tomar parte en la vida social y de ser iguales en oportunidades en todas las esferas de la sociedad caminando hacia la verdadera inclusión social y laboral", "son personas luchadoras, que conservan valores humanos con ellos, es decir, dan más que reciben y eso se merecen que lo equilibremos, que nos dan ejemplo cada día. Su espíritu de sacrificio, su esfuerzo, su alegría, su sentido de la responsabilidad, su bien hacer en el trabajo, su disciplina y su compañerismo. Todo lo dicho les convierte en personas que enriquecen a cuantos nos relacionamos".

Y los dependientes nos preguntamos: ¿qué conselleria tiene en trámite a 31.295 personas dependientes que les han reconocido el derecho mediante dictamen oficial? ¿Qué conselleria nos retrasa mensualmente las asignaciones por cuidador no profesional y las vinculadas a plazas residenciales? ¿Qué conselleria nos practica el silencio administrativo habitualmente, haciéndonos entrar en largos y costosos procesos judiciales que de antemano tienen ustedes perdidos? Pues la que dirige don Jorge Cabré Rico. Se me ocurren muchos argumentos para calificar su doble moral pero la voy a resumir en una frase que no deje lugar a dudas: Jorge, que te den.

Claro que a estos discursos nos tienen acostumbrados, igual que a concedernos derechos que se quedan en el limbo de la injusticia social por falta de financiación.

La crisis en la Comunidad Valenciana no es nueva, se empezó a gestar el año 1995, cuando mediante el denominado "pacto del pollo" fue nombrado presidente de la Generalitat Eduardo Andrés Julio Zaplana Hernández-Soro. A las políticas de autobombo se siguieron actuaciones faraónicas y mal estudiadas. Un parque temático en vez de un parque científico, el primero a coste de la propia Generalitat; las principales cajas y algunos accionistas por obligación, sin socio tecnológico, no teniendo en cuenta que a pocos kilómetros de nuestra Comunidad existía uno ya consolidado, ¿cuántos visitantes calcularon que le harían rentable? O simplemente no los calcularon. Le siguieron la Ciudad de la Luz. El gobierno y los empresarios estaban envueltos en una burbuja inmobiliaria especulativa que llevaban consigo revaloraciones fáciles de terrenos en un mercado de construcción al alza. Decía la Unión General de Trabajadores en un artículo publicado en este diario el 19/08/2000: "Cualquier gobierno debería ser consciente de que una sólida y fuerte apuesta por la innovación y la tecnología combinada con un marco capaz de desarrollar nuevos sectores de futuro, podrá generar suficientes empleos en un país como España y muy en particular en una Comunidad Valenciana tan necesitada de ello".

El Medpark no era necesario, fuera, borrón y cuenta nueva. Eso sí, el cantante Julio Iglesias reclutado como embajador de los productos valencianos por el mundo. Desconozco los emolumentos así como los resultados de tan ilustre aportación.

El propio señor Zaplana calificó su gestión "como la más positiva de la historia de la Comunidad Valenciana".

Como las urnas les daban cada vez más la razón, para qué cambiar de política y siguieron con las actuaciones rumbosas como las de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, el circuito urbano de Fórmula 1, la Copa del Mundo a Vela, la visita del Papa, proyecto cultural de Castellón, las torres de Calatrava, el aeropuerto de Castellón, entre otras cosas. Olivas, Camps y Fabra le acabaron de poner la mortaja a una Comunidad que ahora mismo está calificada como una de las más arruinadas de España, en la que desaparecieron las cajas y Zaplana.

Desde nuestra dependencia seguiremos exigiendo lo que dice el señor Cabré Rico: "nuestros derechos", antes que alguien los haga desaparecer del mapa de la Comunidad Valenciana.

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