31 de octubre de 2011
31.10.2011

Una cuestión política

31.10.2011 | 06:00

El 21 de mayo de 1994 este periódico nos daba cuenta de que el día anterior tuvo lugar en la plaza de toros de Alicante un mitin con motivo de la próxima celebración de las elecciones al Parlamento Europeo siendo la figura central José María Aznar y sobre cuya intervención este diario informaba lo siguiente: "En lo que pueda interpretarse como un mensaje de estabilidad futura Aznar afirmó que cuando llegue al Gobierno -llegó en el 96- abrirá las ventanas 'para que entre aire nuevo' pero garantizó que 'no revolveremos la basura ni revolveremos nada porque eso no es lo que interesa'. Si tenemos en cuenta lo dicho por Aznar es evidente que tanto Mercedes Alonso como su ayudante Manuel Latour, están haciendo todo lo contrario de lo que pretendía ser un mensaje de tranquilidad que lanzaba Aznar en el sentido de que se iba a dedicar a gobernar y no a llevar a cabo una caza de brujas tal y como Mercedes Alonso da la sensación de estar haciendo en Elche. Da la impresión de que la alcaldesa no perdona a los socialistas que hayan estado 32 años gobernando en Elche porque así lo han querido la mayoría de los ilicitanos.
La actitud que venimos observando en este personaje tiene toda la pinta de estar llevando una persecución y castigo a los "rojos" y de exaltación del franquismo. Comenzó con la retirada del pequeño y sencillo homenaje dedicado a Dolores Ibarruri "Pasionaria" en la avenida de la Libertad, a continuación la emprendió contra Miguel Hernández y su legado y culminó los hechos dándole una avenida al último alcalde franquista. Sin olvidar el cierre de alguna biblioteca y la reducción del horario en otras creadas por los socialistas siempre respetuoso y amantes de la cultura.
Con respecto al legado de Miguel Hernández tengo la sensación de que se trata más de una cuestión política que de una cuestión económica. Creo que no va desencaminada la nuera del poeta cuando ha dicho que esto es una venganza contra Miguel Hernández por ser rojo y político. No se pueden aplicar argumentos más peregrinos para justificar el desprecio al legado del poeta que los dados por el docto portavoz del equipo de Gobierno local, el contratado Pablo Ruz. Este casto varón ha dicho que la retirada del legado de las dependencias municipales donde estaban depositadas, ha sido una decisión unilateral de la familia, cuando todos hemos leído y escuchado, que no se hizo efectivo el plazo que venció el pasado mes de julio según lo estipulado en el contrato entre el Ayuntamiento y los herederos de Miguel Hernández, a más de la decisión hecha pública por la alcaldesa de anular el compromiso contractual establecido entre Ayuntamiento y herederos del poeta, lo cual crea una cierta inseguridad jurídica que perjudica la imagen de la institución municipal. Es evidente que quien ha actuado unilateralmente ha sido el quipo de Gobierno municipal con su alcaldesa al frente. En el ánimo de los herederos nunca ha estado el rescindir el compromiso adquirido. Eso es evidente y su actitud así lo demuestra. El final es previsible: Elche se queda sin legado y encima tendrá que indemnizar a los herederos de Miguel Hernández.
Sin temor a errar se puede repetir lo que antes he dicho en el sentido de que esto tiene toda la pinta de una cuestión política más que de una cuestión económica.

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