29 de octubre de 2011
29.10.2011

Dime qué hora es y te diré dónde vives

29.10.2011 | 07:00

Como todos sabemos, la Tierra da una vuelta sobre su eje cada 24 horas (esto es cierto para el tiempo solar medio, para el tiempo sidéreo, tarda un poco menos). Esto implica que cada hora la Tierra gira un ángulo de 360º/24 = 15º. Si consideramos la Tierra en reposo, diremos que cada hora el Sol se mueve aparentemente 15º de oriente a occidente, o en lenguaje coloquial, de derecha a izquierda.
El sistema de referencia para la medida de tiempos, se acordó que fuera el meridiano que pasa por la población de Greenwich, cercana a Londres, donde se fija el meridiano "cero". De forma que cuando el sol medio "pasa" por el meridiano de Greenwich son las 12 h de T.U. (tiempo universal).
A partir del meridano "cero" tomamos meridianos cada 15º, correspondientes cada uno, una hora distinta sobre la superficie terrestre. Eligiendo como referencia cada meridiano acotamos una zona situada entre 7,5º a su derecha y 7,5º a su izquierda. Cada una de esas zonas se corresponde con un huso horario y todos los puntos situados sobre ella tienen teóricamente una misma hora oficial.
Astronómicamente es una solución ideal, pero desgraciadamente los límites geográficos de las naciones no coinciden con las líneas meridianas, cortándose, entremezclándose, creando una natural confusión.
En una misma nación interesa mantener una hora oficial común, al margen de su posición respecto de los husos horarios. Decisiones de tipo político, pueden hacer variar artificialmente la hora oficial de un país respecto de su hora astronómica. Un caso cercano e incomprensible es el de España. Geográficamente estamos en el mismo huso horario del Reino Unido, Islandia, Irlanda, Portugal o Marruecos y deberíamos compartir la misma hora oficial. Sin embargo, mantenemos absurdamente la misma hora oficial que Italia y Polonia, situadas en husos horario más alejados. ¿Influencia borbónica quizá?.
Analicemos otro factor muy importante; la latitud geográfica. El eje de rotación de la Tierra está inclinado 23,5º respecto al plano de su órbita. Es una situación única y maravillosa en todo el Sistema Solar, solo comparable con Marte, porque de esa forma se crea el sistema de las estaciones, alternando periódicamente en cada hemisferio épocas de mayor o menor radiación solar. Es una afortunadísima "casualidad", la cual ha influido positiva y decisivamente en el desarrollo de las distintas formas de vida. La alternancia de estaciones calurosas y estaciones frías impide el excesivo calentamiento o el excesivo enfriamiento de su superficie.
Esta situación provoca que la hora de salida y puesta del Sol, a lo largo del año, en un mismo huso horario, experimente importantes variaciones en función de la latitud geográfica. En las zonas próximas al Ecuador, no hay estaciones y el horario de salida y puesta del Sol es prácticamente el mismo a lo largo de todo el año. Sin embargo, conforme aumentamos la latitud y nos acercamos a los polos, esas variaciones van haciéndose cada vez más notables, hasta llegar a las 24 horas de luz solar en verano y 24 horas de oscuridad en invierno (hemisferio boreal).
Dado que la actividad humana suele ir acompasada con la salida y la puesta del Sol, no es lo mismo vivir en Alicante (38º de latitud) que en Londres (51º de latitud) a pesar de estar situadas sobre el mismo meridiano. En el primer caso, para una misma hora de T.U. (tiempo universal) puede haber luz solar y en el segundo caso total oscuridad.
El inicio de la actividad laboral en una ciudad supone un fuerte consumo energético en luz, calefacción, energía industrial, etc. Aprovechar la luz ambiental supone ahorrar la energía eléctrica destinada a iluminación y en esa idea se basaron para realizar el cambio horario en los países europeos, iniciada por la crisis del petróleo de 1.973.
Sin embargo, el porcentaje en términos relativos de energía eléctrica destinada puramente a iluminación, se ha reducido a niveles espectaculares desde entonces, debido a la desaparición de las bombillas incandescentes, sustituidas por las bombillas de bajo consumo. A su vez, estas serán reemplazadas en breve por las bombillas LED de un consumo significativamente inferior. La iluminación LED está presente desde hace años en los semáforos y en el alumbrado festivo. Pensemos en nosotros mismos, en nuestro consumo doméstico, ¿qué porcentaje de lo que pagamos en la actualidad es achacable a la iluminación del hogar y qué porcentaje al resto; microondas, lavavajillas, calefacción, lavadora, etc?. Posiblemente no llegue ni al 5% del consumo total. Y no es descabellado extender ese mismo porcentaje al conjunto de energía consumida en una gran ciudad.
Por tanto, ¿estamos realmente ahorrando energía en un orden de magnitud que justifique un cambio horario? y ¿estamos realmente ahorrando energía?. Por ejemplo, en Alicante, es frecuente entrar a trabajar a las 8 a.m. lo cual implica levantarse a las 6:50 h, en estas fechas con una oscuridad total, que implica encender las luces, incluso en algunas zonas frías encender la calefacción. El Sol está saliendo a las 8:30 h y se pone sobre las 18:30 h. ¿Ahorramos o malgastamos energía al ir con 1 hora de adelanto acudiendo al trabajo sin luz solar?. Y esto sucede en una zona privilegiada de baja latitud como Alicante. En Milán, París, Londres, Berlín o Estocolmo con una latitud mayor, la situación es mucho peor, amanece más tarde que en Alicante y se pone el Sol más pronto desde el equinoccio de otoño (22 de septiembre).
¿Qué absurda inercia administrativa perpetrada por alguna comisión de incompetentes mantiene este absurdo adelanto horario hasta la víspera de Halloween?. ¿Acaso no son conscientes de que desde el equinoccio de otoño no estamos aprovechando las horas de luz solar sino todo lo contrario?.
Personalmente pienso que con las nuevas técnicas de alumbrado, el consumo en iluminación es porcentualmente escaso y el impacto en calefacción mínimo. Pero, aún aceptando la realidad de un mayor número de horas solares en el hemisferio boreal, podría justificarse un cambio horario solamente en un intervalo cercano al solsticio de verano (21 de junio), pero es un auténtico disparate mantener a finales de octubre un adelanto horario que está provocando en la actualidad en Europa un verdadero despilfarro energético. ¿O es eso lo que realmente buscan ?

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