07 de julio de 2011
07.07.2011

Otto de Habsburgo: Un personaje entrañable

07.07.2011 | 07:00

Llegó a Benidorm en su viaje de bodas cuando transcurría el año 1951 y, siguiendo la indicación de su buen amigo el barón de Von Gaupp, se enamoró de la ciudad a la que ha continuado viniendo hasta poco antes de su fallecimiento.
El archiduque Otto de Habsburgo (1912-2011), con tratamiento de Alteza Imperial y Real, hijo mayor del que había sido el emperador Carlos I de Austria y de la emperatriz Zita, y cabeza de la Casa de Habsburgo, ya conocía España a donde había venido por vez primera en 1922, invitado por el rey Alfonso XIII y en aquellos tiempos conoció a Franco que era ayudante del rey y que, más tarde, le ayudó mucho para conseguir la salida de 15.000 compatriotas de Austria, permitiendo su paso por España, de la misma manera que Salazar lo hizo por Portugal y otorgando visados a pesar de la presión que ejercía Alemania que, incluso, intentaba que fuera detenido y lo mandaran allí donde estaba condenado a muerte por los nazis.
Repitió el viaje a España en varias ocasiones y la recorrió disfrutando de muchos de sus rincones hasta que, al conocer Benidorm, adquirió un terreno en la zona del Rincón de Loix del que, al aumentar de valor en muy poco tiempo, vendió un trozo con cuyos beneficios se construyó el chalé que ha venido disfrutando durante muchos años tanto en sus estancias de verano como en las navidades que solía pasar con su familia y en una de las cuales consiguió reunir a toda la Casa Habsburgo incluyendo a su madre, la emperatriz Zita.
Participó con un destacado protagonismo en la Semana Política de Benidorm, organizada por el entonces alcalde Pedro Zaragoza, del que se hizo muy amigo, y en la que intervinieron destacados políticos europeos y se trataron temas de hondo calado internacional.
La importancia de su carrera personal viene reflejada en títulos y cargos como el de miembro de la Academia Francesa, del Instituto Francés, de la Real Academia Española y de la de Derecho Internacional de México, entre otras instituciones, así como su labor política comenzada en Bélgica desde 1929 a 1940 cuando se ocupaba de intentar el restablecimiento de la monarquía en Austria. En 1936 entró en el Movimiento Europeísta y después, desde 1979 a 1999, ostentó el cargo de eurodiputado por el Partido Bávaro de Strauss y para más tarde ocupar la Presidencia Internacional de la Unión Paneuropea de la que es presidente para España Abel Matutes.
A pesar de la destacada personalidad política y su importancia en el marco internacional, el archiduque Otto era persona muy conocida en Benidorm donde se le podía ver en pantalón corto, sandalias y camisa, yendo a elegir en el mercado los caprichos gastronómicos de la zona con la mayor sencillez ganándose una gran popularidad entre los habitantes de la villa para la que siempre tenía palabras de alabanza siendo un gran propagandista de su belleza y condiciones turísticas, méritos que le valieron, con toda justicia, el nombramiento de Hijo Adoptivo de Benidorm, ciudad de la que recibió, en el marco de un sentido homenaje, la Llave de Oro, honores de los que presumía con frecuencia al hablar de su estancia en nuestras tierras.
También fue un gran embajador de las tierras de Alicante de las que siempre decía que eran "la Florida de Europa", siendo galardonado con el Premio de Turismo que le concedió el Patronato de Turismo de la Costa Blanca, de la excelentísima Diputación Provincial de Alicante.
Ahora ha desaparecido un personaje que tuvo una especial relevancia en Europa y que se convirtió en un benidormense enamorado de estas tierras de las que se convirtió, por sus muchos méritos personales, en un excepcional embajador a lo largo de sus viajes por todo el mundo en cumplimiento de las destacadas misiones políticas a las que su vocación de servicio no le permitía renunciar.
En su partida le deseamos que encuentre la merecida paz de la eternidad.

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