30 de junio de 2010
30.06.2010
Tribuna

alea jacta est

30.06.2010 | 07:00

XNo se entiende que en el consejo de administración donde se decidió la integración de la CAM en la fusión fría, SIP, con las cajas asturiana, cántabra y extremeña el sindicato mayoritario de la caja alicantina, SICAM, no votara en contra y ahora en un comunicado emitido se declare contrario a la misma. Incluso avanzan que han presentado un requerimiento administrativo contra los SIP y el Real Decreto que los regula por motivos un tanto confusos, como el de reconversión del sector- otro decreto el FROB así lo determina y es precisamente donde acuden como moscas las cajas a saciar su sed de liquidez-y al mismo tiempo le acusan de tener un oscuro objeto de deseo, privatizar las entidades de ahorro. Débil argumento ante cualquier clase de tribunal si en principio cuando tenían la ocasión desestimaron posicionarse en contra, su vocal optó por la abstención, de la decisión mayoritaria que apoyo la citada SIP con el único voto en contra del otro representante de los empleados, el del sindicato ugetista.
Por mucho que clamen los dirigentes del SICAM, tras comprobar que como siempre quienes le animaron a la abstención, políticos y directivos, no les dijeron toda la verdad y donde negaron coste social alguno, no tardaron ni veinticuatro horas en plantear que al menos un 10% de la plantilla se vería afectada, no van a impedir, ni ellos ni el resto de centrales sindicales del sector, el curso de los acontecimientos que en un devenir no muy lejano acabarán con las cajas de ahorros convertidas en entidades financieras puras y duras, sin vestigio de raigambre en los territorios en los que nacieron, crecieron y se multiplicaron. Alea jacta est, la irreversibilidad de la reconversión iniciada a base de fusiones frías culminará con el camino despejado para que el capital entre en forma del oro líquido en las instituciones que un día fueron del pueblo, para el pueblo, y que en adelante serán para las grandes corporaciones financieras.

Alemania e Italia. El modelo alemán al que se alude en el comunicado del sindicato independiente de la CAM no tiene posibilidad alguna de implantación en nuestro país, de hecho supondría una vuelta atrás en el tiempo. El Sparkassen Finanzgruppe alemán, agrupa a cajas de ahorro que en su mayoría son de dominio público creadas por municipios o provincias, territorios donde únicamente están autorizadas a operar. En Francia su reconversión llegó a raíz de la llamada Ley sobre el ahorro y la seguridad financiera de 17/06/1999 que permitió la entrada de capital a través de participaciones remuneradas con una amplia base de propietarios claramente identificados, solución similar a nuestras cuotas participativas y su futura regulación. En Italia la famosa Ley Amato de 1990 acabó con las cajas y con el CARIPLO por aquellas fechas la caja más grande del sistema financiero mundial y la primera entidad italiana, con la fórmula de crear una corporación bancaria con el negocio y una fundación con la obra social, como ya dijimos en su momento aplicación que se dio como solución a la Caja Castilla La Mancha. En el Reino Unido, todo acabo cuando en 1995 el LLoyds absorbió las cajas agrupadas en un holding. En Suecia el Swedbank, en otros momentos principal caja sueca, hoy en día se denomina Förenings-Sparbanken operando como sociedad anónima siendo la mayor entidad del país.
La suerte está echada, la de la CAM y la de cualquier otra caja del territorio nacional. De una u otra forma acabarán siendo sociedades con capital privado. Entre su incomodidad al verse constreñidas en su territorio de origen siguiendo el ejemplo del gigante La Caixa, las sucesivas leyes ad hoc que las convirtieron en bancos sin accionistas, con el inri de poder adquirir entidades bancarias y por contra no poder ser compradas por bancos, y la rapiña llevada a cabo por la mayoría de los políticos que han venido dominando el sector, han contribuido a que las fusiones, sean a través del SIP o convencionales, sean el principio de la estación término donde finalizaran su recorrido las entidades de ahorro convertidas en bancos al más puro estilo capitalista. El mercado financiero así lo ha determinado.

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