13 de junio de 2010
13.06.2010

Espartacos

13.06.2010 | 07:00

LUNES
Operación retorno
La óptima confirmación de que el Gobierno juguetea con una amnistía fiscal es que la vicepresidenta Salgado lo ha desmentido. Se sabe desde los fenicios que el dinero carece de nacionalidad y, como dice Chávez a sus súbditos venezolanos, la patria se lleva en los cojones o en los ovarios; en cambio, el circulante siempre se guarda en la billetera. Y el Gobierno ha elevado esta distribución logística al rango de maravilla contemporánea: en nombre del patriotismo, pagarán más quienes más tengan (para entendernos, asalariados de caché alto que sufren retenciones y no pueden exiliarse financieramente en el Caribe); en nombre de ese mismo patriotismo, la caja B debe volver a su hogar sin temor a represalias. Es una terapia intachablemente progresista en el sentido de que castiga al indefenso y premia a quien supedita las cuestiones sentimentales al tipo de interés. Pero, ¿por qué iba a comprar deuda pública española un prófugo fiscal si la deuda pública alemana es más rentable?

MARTES
Todos somos espartaco
Al hilo de la irrelevante huelga de funcionarios, admitamos que es injusto asimilar al guardia civil en su garita de La Junquera con el burócrata que atiende en ventanilla si sus quince escapadas diarias al bar se lo permiten. Y añadamos que todos denigramos en público al funcionario y le envidiamos íntimamente. Se trata de esos bellos momentos en que el ciudadano querría estar al otro lado del mostrador para (no) hacer exactamente lo mismo que el indolente chupatintas que ni siquiera le ha dado los buenos días. La huelga ha sido fantasmal, siendo benévolos, porque de un lado hay mucho maquinista de Renfe descriptiblemente harto del Gobierno, de la Oposición, de los sindicatos, de los empresarios, del Banco de España y de los tertulianos; de otro, la huelga holgaba ya que el aspecto de cualquier oficina pública es siempre el mismo, haya o no huelga: soledad perfecta y silencio administrativo.

MIÉRCOLES
El precio justo
Leo que Belén Esteban ganará 100.000 euros al mes, más de lo que gana ZP en un año. La primera reflexión maliciosa que acude es la de que al menos ella vocea, baila, insulta y llora con un pundonor envidiable; de ZP todavía se espera que haga algo, benéfico o catastrófico, que justifique la miseria que le pagamos. Pero la cuantía de la retribución no importa: si se invirtieran las cantidades, seguiría preguntándome por qué tanto Belén Esteban como ZP cobran por lo que hacen. Naturalmente, esto nos adentra en el lodoso campo de la responsabilidad colectiva, que hasta ahora se reservaba a los alemanes por el incidente de Auschwitz ¿Por qué hay espectadores pendientes de que un mamarracho eructe en el plató? ¿Por qué hay votantes que reiteran su confianza en los bandoleros de Marbella?  ¿Por qué hay 30.000 coches oficiales en España? Les juro que sólo en la ciudad de Sevilla circulan trescientos. Un epitafio ineludible: esto no va sobre ruedas.

JUEVES
Las joyas de la corona
Es lástima que Felipe González haya perdido la tarde intentando vigorizar al presidente Zapatero, cuando es obvio que éste desbordaría euforia aunque naufragara en una isla habitada por caníbales. El placebo de Felipe González hubiese sido más útil en Valencia, donde esta tarde se ha evocado lejanamente aquella ocasión en que un político francés se opuso a que el ejército sustituyera los pantalones rojos por otros de color menos conspicuo. Le pantalón rouge c´est la France!, gritó en la tribuna. Cuando fue evidente que el color rojo era más visible en una trinchera que el gris, demasiados franceses ya habían sido enterrados con su uniforme reluciente. Como en Francia, aquí se extendió durante meses la consigna autóctona de que nadie nos arrebataría nuestras Cajas; desde hace unas horas, esa flota presuntamente invulnerable son dos chalupas remolcadas por paquebotes forasteros. Siendo tradición náutica que los grumetes sólo frieguen la cubierta, ni Camps, ni Alarte, ni Olivas han sido consultados.  Poder valenciano.

VIERNES
Tiempo de descuento
Es precipitado aventurar si el borrador sobre la reforma laboral publicado hoy es una reedición de las Tablas de la Ley o un Libro Blanco con sus páginas precisamente en blanco por lo que pueda ocurrir. Sí es seguro que el Gobierno debía hacer algo cuanto antes y ya se sabe que lo escaso es enemigo de lo inexistente.  Siempre bienintencionado en su sonambulismo, el sanedrín de Moncloa aspira a universalizar el consenso para calmar a los cascarrabias estadísticos de Bruselas. Probablemente tope con la doblez de los empresarios y con la terca resistencia sindical a admitir que desde el martes ni siquiera representan a los funcionarios. Los mohines de Cándido y Toxo indican que están dispuestos a tomar las armas para a continuación dispararse un tiro en el pie. Como siempre, el destino de la nación depende de un pelotón de soldados: la selección española de fútbol.

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