12 de junio de 2010
12.06.2010

Lo que late del corazón

12.06.2010 | 07:00

La ingeniosa agencia de publi Sra. Rushmore le ha hecho a Mahou el anuncio que, para mi gusto, mejor define el modo de sentir y encarar el Mundial por parte de la afición española. De la boca del metro sale un chaval con el móvil pegado al oído en el que recibe el primer recado: "¡Hola, cariño! Oye, mira, voy a ver el partido con mis amigas, ¿por qué no te vienes? Compra unas cervecitas. No me falles, anda". Mientras las compra, atiende el segundo: "Qué pasa, tío. Oye, que estamos aquí todos en la oficina. Lo vamos a ver en una pantalla gigante. Venga, vente". Y para rematar una decisión de campeonato, el contestador envía el tiro de gracia con una dicción casi de ultratumba: "Hola, hijo, queeee...Bueno, nada. ¿Que con quién vas a ver el partido?". Cierra el aparato mientras , en "off", se recalca el reto: "Elige con el corazón dónde, cómo y con quién vas a ver el partido porque, esta vez, lo vamos a recordar toda la vida". Por su parte, la Sra. Rushmore argentina, que debe haber a puñados, tira como siempre de lo que tienen para disfrutar y regalar: de sentimientos. El anuncio para el patrocinador de la selección, Quilmes, arranca con los transeúntes parándose al escuchar una voz del más allá, la de Dios, que les dice: "Hola-hola. Hola, ¿me escuchan, argentinos? Sí, sí, soy yo. Falta poco. Quería decirles algo. Fui yo el del palo contra Holanda en el 78; fui yo el del travesaño contra Yugoslavia en el 90; contra Brasil -otro palo- obviamente fui yo. ¿Alguna duda? Y hasta puede ser que haya sido mi mano -la de Maradona-. Pero no fui yo -sinfonía embravecida- el que golpeó con tres a los de naranja; éstas no fueron mis manos -las del guardameta en Italia-; no fui yo el que corrió cincuenta metros con la pelota; no fui yo el que los dejó ahí para siempre; no fui yo el del milagro...Recen, pidan, prometan, llenen los bares, las calles, las casas, las oficinas y amen a estos colores por sobre todas las cosas. Yo creo en ustedes". Con nuestro juego y la pasión de ellos, no sé ni si hubiera hecho falta inaugurar el Mundial.

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