29 de noviembre de 2009
29.11.2009

Sin prisas y con pausa

29.11.2009 | 06:00

El Ayuntamiento de Elche ha decidido actuar en la ladera del río Vinalopó, lo que provoca un cierto desasosiego sobre lo que se puede acabar haciendo en un espacio emblemático que se ha configurado de manera espontánea en Elche, convirtiéndose, con el transcurrir del tiempo, en un pulmón verde de gran uso para el paseo y para la práctica de deporte por parte de los ilicitanos.
En principio, las intenciones municipales parecen buenas. Se asegura que se pretende poner en valor un lugar que a nadie se le escapa que requiere de una mejora de manera urgente en las agrestes zonas norte y sur del cauce del río, y, por qué negarlo, también en el tramo ajardinado que atraviesa el centro de la ciudad, cuya vegetación ha perdido el vigor del que gozara antaño.
Pero es innegable que el riesgo que corre la ciudad ante un error en este ámbito es mucho y de ahí la preocupación que en algunos sectores genera un proyecto del que apenas nada se conoce, pese a que el equipo de gobierno ha resuelto un concurso de ideas que ha sido financiado con dinero público. Frente a la gran publicidad que se le dio al concurso del mirador y a los proyectos que concurrían al mismo, incluso con carácter previo a que se produjera el fallo; en el caso de la ladera del río, el equipo de gobierno ha optado por facilitar la mínima información posible no sólo de los proyectos que participaban, sino también del ganador, "El valle trenzado", del grupo Aranea.
Han trascendido apenas cuatro datos de lo que se propone hacer en la ladera del río Vinalopó, facilitados por uno de los miembros del equipo ganador en el momento de producirse el fallo, venciendo la reticencia inicial del representante político del Ayuntamiento. Gracias al arquitecto, los ilicitanos saben que el equipo de gobierno local apuesta por 28 accesos al espacio verde, una playa urbana en la zona sur del cauce, un jardín fitodepurador de las aguas del río en la zona norte y una conexión entre el entorno de la Universidad y el barrio de Porfirio Pascual. También que se puede comunicar en el futuro la ladera con los parques naturales de El Hondo y Las Salinas, así como con el Pantano. En total, una inversión pública de entre 10 y 15 millones de euros.
También a regañadientes ha trascendido que el equipo técnico propone empezar por el jardín de la zona norte. Pero se desconoce cuántas construcciones para actividades de ocio se plantean instalar en la ladera, dónde y de qué tipo, así como el lugar en el que se dispondrían aparatos para la práctica deportiva y si hay otras propuestas encima de la mesa que no se han hecho públicas.
El oscurantismo con el que está llevando el equipo de gobierno este asunto, como si quisiera que pasara desapercibido, no invita más que al recelo hacia cualquier intervención que se pueda realizar en un espacio sensible de la ciudad como es la ladera del río Vinalopó, en el que sería exigible la máxima transparencia posible ante cualquier intervención, porque la ladera no es del Ayuntamiento, ni de los políticos de turno que puedan gobernarlo, sino que es de los ciudadanos, quienes han ido ocupando progresivamente el espacio a despecho, en muchas ocasiones, de los gobernantes locales.
Una vez escogida la idea para actuar en la ladera, ahora viene el momento más delicado, el de la concreción del proyecto, que requeriría de tiempo, análisis y debate, pero no parece que haya tiempo para esto y se ha de trabajar contrarreloj. El equipo de gobierno quiere empezar a intervenir el próximo año. Los resultados han de estar en 2011, año electoral, y la prisa, por todos es conocido, no es buena consejera, mucho menos cuando se trata de espacios medioambientales, como el de la ladera del Vinalopó. En el cauce del río habría que actuar sin prisas y con pausa para no tener que lamentar en el futuro nada.

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