20 de julio de 2008
20.07.2008
HORA DE LEVANTARSE

Declaración de sentimientos

20.07.2008 | 07:00

Hoy justamente hace 160 años que concluyó la Convención de Séneca Falls de la que surgió el primer documento colectivo del feminismo norteamericano. Organizada por las activistas feministas Lucrecia Mott y Elizabeth Cady Stanton, principalmente, y celebrada los días 19 y 20 de julio de 1848, tuvo como resultado la aprobación de la "Declaración de Séneca Falls", conocida también como "Declaración de Sentimientos". Basándose en la "Declaración de Independencia de los Estados Unidos" (1776), las mujeres y hombres que acudieron a la convención aprobaron este documento en el que se denunciaban las opresiones e injusticias a las mujeres, se denunciaba la ausencia y restricción de sus derechos y reivindicaba la plena igualdad de mujeres y hombres. Obviamente no les puedo aquí transcribir toda la declaración, pero sí que resulta un documento imprescindible para entender la historia de la humanidad y, especialmente, la de los derechos humanos.
Viene todo esto a cuento, aparte de darles a conocer la efeméride, por uno de los trabajos en que me encuentro inmersa este verano. Preparando la asignatura que he de impartir en menos de dos meses, cuando comience el nuevo curso académico, la tarea se me antoja titánica, pues no he encontrado ni un solo manual de Derecho Constitucional, ni de Teoría del Estado ni de Teoría de la Constitución que mencione este documento. Pero ni éste ni otros como la "Declaración de Derechos de la Mujer y de la Ciudadana", elaborada por Olympe de Gouges, o la obra de Mary Wollstonecraft, "Vindicación de los derechos de la mujer", entre otras muchos que no cito, forman también parte de la genealogía de nuestra sociedad. Pero lo que estudiamos, lo que se conoce, lo difundido, es parcial ¿Quién no ha oído hablar de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano? ¿Y de Rosseau y su "Emilio"? La contestación, la denuncia de éstos que suponen los documentos a que antes he hecho referencia han sido olvidados, silenciados y así siguen. Con estos mimbres no sorprende el rechazo de muchas personas, sobre todo jóvenes, a la normativa de igualdad de mujeres y hombres. Si supieran lo antigua que es esta reivindicaciónÉ y, sobre todo, si supieran las causas de la mismaÉ Pero ésas no vienen en los manuales al uso.

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