28 de diciembre de 2018
28.12.2018
Tribunales

Condenado a nueve años el líder de los 'Miguelianos'

Miguel Rosendo ha sido condenado por un delito de abuso sexual continuado | El fiscal pedía 66 años

28.12.2018 | 15:30
Miguel Rosendo, en la Audiencia de Pontevedra.

La Sección Cuarta de la Audiencia de Pontevedra condena a 9 años de prisión a Miguel Rosendo, fundador de los "Miguelianos", por abusos sexuales a una de las adeptas. La sentencia le considera autor de un delito de abuso sexual continuado con prevalimiento y penetración. El resto de los procesados con el fundados de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, disuelta por el Obispado tras descubrirse los hechos, han sido absueltos.

El resto de los delitos que se le imputaban han sido desestimados. El fiscal pedía 66 años de cárcel para Miguel Rosendo da Silva, líder de la organización, por un delito de asociación ilícita, doce contra la integridad moral, cinco de coacciones y tres contra la libertad sexual: uno por agresión sexual continuada y dos por abuso sexual continuado.

El pasado 30 de noviembre el largo juicio por este caso tocaba a su fin después de 30 sesiones. Por la Audiencia han desfilado 118 personas, entre testigos y peritos.

Apartado de la Iglesia

La Diócesis tuvo conocimiento de unas supuestas "irregularidades" en diciembre de 2012 y para comprobar su veracidad nombró a un visitador canónico. La Iglesia se basó en el informe de este visitador canónico para apartar cautelarmente a Miguel Rosendo por su "conducta moral", y no fue hasta que estalló el escándalo cuando retiró su apoyo a esta organización y a su derivada, llamada Serviam, que se había establecido en Madrid.

Miguel Rosendo fue detenido en 2014 en la localidad madrileña de Collado Villalba tras registrar la Guardia Civil la vivienda en la que habitaba.

De una herboristería del Calvario a líder de los "Miguelianos"

El origen de La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel se remonta a hace casi dos décadas, en 1995, cuando el vigués Feliciano Miguel Rosendo Da Silva, que regentaba una herboristería en el Calvario, galvanizó los ánimos de un grupo de amigos y fundó un coro religioso. Según detalla su biografía en la editorial católica San Pablo, a los pocos meses formaban ya un grupo de más de sesenta personas, que poco a poco fueron implicándose en otras actividades de ayuda al prójimo, con niños, con enfermos y con mayores, haciéndose visibles también en la recogida de víveres para el Banco de Alimentos.

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