23 de agosto de 2017
23.08.2017

Los fieles de Vilvoorde expulsaron a Es Satty de su mezquita

El alcalde de la localidad belga donde intentó trabajar Abdelbaki es Satty afirma que despertó muchos recelos

23.08.2017 | 10:12

El alcalde de la localidad belga de Vilvoorde, Hans Bonte, afirmó ayer que el imán de Ripoll, Abdelbaki es Satty despertó recelos en la propia comunidad musulmana de la zona, que decidió expulsarle de la mezquita. «El imán de la vecina localidad de Diegem vino a preguntarnos por él, al vivir en Vilvoorde. Les parecía un hombre extraño, que decía que venía de España porque allí no tenía futuro y que se autoproclamaba imán, aunque no tenía ningún papel para acreditarlo», explicó Bonte sobre Es Satty, que vivió a principios de 2016 en esta pequeña localidad del Brabante flamenco a 12 kilómetros de Bruselas.

El imán de la población de Diegem, cercana a Vilvoorde, estaba interesado en saber si existían antecedentes policiales sobre el imán de Ripoll, ya que tenía dudas de su historial previo, al no responder además el hombre a preguntas sobre su pasado.

Bonte dijo que ni a ellos ni a las autoridades españolas contactadas -no mencionó a qué cuerpo policial se refería- les constaba entonces ninguna prueba ni vínculo directo con actos de terrorismo u otras formas de criminalidad en el caso del imán de Ripoll.

«Pese a que no había pruebas ni antecedentes, la comunidad musulmana de la zona decidió expulsarle de la mezquita», explicó Bonte, quien dijo sentirse muy orgulloso porque los musulmanes «fueron los que se dirigieron directamente a la Policía y eso no siempre es así en otros lugares».

El alcalde, que hace unos años convirtió la lucha antiyihadista en bandera de la localidad, dijo que su «método», reconocido incluso por el propio expresidente de EE UU Barack Obama, pasa por implicar a toda la comunidad en la prevención y en la lucha antiterrorista. «La lucha contra el terrorismo solo funciona si se trabaja desde dentro de la propia comunidad. Si todo el mundo confía en el resto», explicó.

«Estoy muy satisfecho del trabajo de la Policía, pero también de la prevención en las escuelas y en la propia comunidad musulmana», añadió. Este alcalde tuvo que tomar medidas de choque en 2012, después de conocerse que una treintena de personas de su localidad habían viajado a Siria para unirse al Estado Islámico.

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