03 de mayo de 2020
03.05.2020
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Pensamientos animalistas

Maltrato consentido en protección animal

03.05.2020 | 04:15
Maltrato consentido en protección animal
La situación actual de la protección animal en España es que las administraciones no se hacen cargo de los animales que se encuentran en sus calles, y eso genera graves daños para los que los ayudamos. La consecuencia es un descontrol absoluto en todos los sentidos. Las especies que se han adaptado a vivir en medios urbanos, como los gatos o algunos tipos de aves, tienen dos opciones: morir de hambre o generar  superpoblación. No se encargan de proporcionales alimentos y tampoco de gestionar de forma ética su reproducción. Este hecho da lugar a situaciones muy conflictivas y complicadas de gestionar para las personas que voluntariamente decidimos encargarnos del bienestar de esos animales, a pesar de no ser nuestra responsabilidad. Por un lado, nos encontramos con la dificultad para obtener los recursos que se necesitan para llevarlo a cabo de forma adecuada, como por ejemplo a nivel económico. No obstante, lo más devastador es cómo nos sentimos y el maltrato psicológico, y a veces incluso físico, al que a veces nos enfrentamos por ayudar a los demás. Los insultos de los vecinos, las amenazas constantes, el hecho de tener que ir escondiéndote o hacerlo por la noche para que no te vean€ Todo esto se traduce en tener que soportar la violencia permitida a nivel social, por estar haciendo algo que no te corresponde, pero que tu corazón te impide dejar de hacer. Es tremendamente injusto que los pocos que nos dedicamos a ayudar a los más vulnerables tengamos que ser víctimas de este tipo de situaciones. 
 
También se producen formas de maltrato directo hacia los animales, que suponen una forma grave de maltrato psicológico hacia los que los cuidamos y queremos.
 
A nivel psicológico esto genera daños importantes, porque te va minando día a día en tus emociones, en tu autoestima y en tu forma de vivir, por cómo te hacen sentir los que te maltratan por no dejar que otros sufran. Y los responsables de ello son los organismos oficiales que ni protegen a los animales, ni a los que nos estamos ocupando de su labor altruistamente.
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