03 de mayo de 2020
03.05.2020
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Si ellos hablaran

¿Los gatos que viven en la calle pueden contagiarnos el Covid-19?

03.05.2020 | 04:15
¿Los gatos que viven en la calle pueden contagiarnos el Covid-19?
No. ¿Pueden padecerlo? SÍ. En relación a los animales y el Covid-19, tres cuestiones se están investigando en este momento. Primero, si el origen de la pandemia pudo estar en un pagolín o en un murciélago ingerido por un humano. Segundo, si el coronavirus puede transmitirse de animales a personas. Y, tercero, si puede hacerlo de personas a animales. 
 
En la primera cuestión casi no vale la pena entrar porque, aunque es posible, no se sabe.
 
Respecto a la segunda, es decir, a la posibilidad de contagio de animales a personas, no existe un solo caso registrado en el mundo. Luego, actualmente, está descartado.
 
Distinto tema es la tercera cuestión. Hoy ya sabemos que existen episodios de contagio de seres humanos a animales salvajes. Los tigres y leones del zoo de Nueva York son un ejemplo de ellos. Sin embargo, al parecer, no son los únicos.   
 
En uno de los principales institutos de investigación veterinaria de China han inoculado el virus por la nariz a distintos animales de diferentes especies. La conclusión extraída es que gatos y hurones y, principalmente estos últimos, se pueden contagiar del Covid-19 a través del contacto con el ser humano. 
 
A su vez, en el caso de los gatos, por ejemplo,  estos pueden contagiar a otros gatos por gotas respiratorias. Repito, no a personas. En cualquier caso, todo esto se trataría de pruebas hechas en laboratorio forzando el contagio, lo que significa que, en un entorno natural, las posibilidades serían muchísimo más bajas.
 
No obstante, hace unos días se publicaba un estudio sobre los gatos de la calle de Wuhan. Según éste y, tras analizar a un centenar, un 15% de los mismos habría padecido ya la enfermedad. Esto es importante, reitero, no porque exista peligro de contagio a personas, sino porque se pudieran contagiar entre ellos. La buena noticia sería que, entre los mismos, la enfermedad cursaría con mucho mejor pronóstico. 
 
De todas formas, es fácil caer en la tentación de querer silenciar todas estas investigaciones. Yo mismo me he planteado mucho si darlas a conocer o no pero, viendo cómo en su día nosotros mismos obviamos el peligro que se nos venía encima, creo que siempre es mejor saber que no hacerlo. Eso, entre otras cosas, puedo ayudarnos a protegerles mejor. Al fin y al cabo, prevenir es curar. 
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