05 de enero de 2020
05.01.2020
Si ellos hablaran

¿Perros o peluches de compañía?

05.01.2020 | 04:15
¿Perros o peluches de compañía?
Soy un peluche de tela y trapo con forma de perro. Mi cabeza la forman dos largas orejas de terciopelo y una nariz negra y redonda de plástico duro. Mis ojos son dos botones negros forrados de tela que, en realidad, aunque lo parecen, no miran a ningún lado.
 
Soy un peluche. Ni ladro, ni gruño, ni muerdo jamás. Si me aprietan me deformo. Si me insultan o me pegan no me duele. Soy un peluche de tela que ni siente, ni respira, ni padece. Nunca mancho en casa. Jamás hago pipí ni caca. No como, no bebo, no babeo, tampoco huelo. 
 
A menudo, juegan conmigo pero, yo, ni me muevo. Jamás me río, ni me divierto. No salto, no corro, no me caigo y, claro, tampoco me levanto.  
 
A veces me abrazan, pero yo nunca abrazo. No sé querer, ni sentir, ni emocionarme. Sólo soy un peluche, un muñeco de adorno. Mi vida transcurre entre estanterías o armarios, hasta que un día, como un juguete  viejo y roto, acabo arrojado a un contenedor de basura. 
 
Soy  un  cachorro de perro o gato. Un pequeño animalito de diminutas orejas y un morrito negro y caliente. Puedo ser marrón, blanco, negro o, incluso, un poco de todo. 
 
Mi mirada es limpia y tierna y, mis ojos, grandes y brillantes.
 
Ladro cuando estoy contento y gruño si algo me molesta. 
 
Si me aprietan, me hacen daño y paso miedo. También muerdo si alguna zapatilla se cruza en mi camino, o me enfado si un juguete se resiste a acompañarme.
 
Si me riñen me pongo triste. Si me sonríen, me alegro. Y si me abrazan, mientras muevo mi colita, me derrito en lametazos.
 
Por supuesto, hago pipí y caca, también. Y, la verdad, hasta que, finalmente, aprendo, no siempre lo hago donde  debiera. Me encanta jugar, subir, saltar, revolcarme, caerme, levantarme y divertirme como el primero.
Vivo en cualquier rincón de la casa y, si algo adoro, es a mi familia humana. Sin ellos, para mí, nada tiene sentido. 
Soy, nada más y nada menos, que un perro, el mejor amigo del hombre.
 
Nota: ¡Cuidado! A menudo muchas personas confunden a los animales con juguetes o peluches. Cuando eso pasa, ellos también acaban abandonados en la basura buscando algo que comer.  
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