18 de agosto de 2019
18.08.2019
Pensamientos animalistas

¿Qué pasa con nuestras mascotas si fallecemos?

18.08.2019 | 04:15
¿Qué pasa con nuestras mascotas si fallecemos?
El ser humano, cuando algún tema le resulta incómodo porque le genera alguna emoción negativa intensa, lo convierte en tabú evitando hablar de ello, para de esta forma no encontrarse mal o no sentir lo que le perturba. Este hecho en general supone un problema puesto que no permite afrontar el objeto del asunto. Y eso es lo que sucede exactamente con la muerte. Como es una cosa que nos da miedo, evitamos hablar de ello y resolver las cuestiones relacionadas con sus consecuencias, lo cual supone no dejar atadas cosas tan importantes como que pasará con nuestros animales si fallecemos. También es verdad que no es solamente porque sea un tema tabú, ya que es frecuente encontrar personas que han dejado todo solucionado en este sentido, salvo el problema que supone para sus animales. Por este motivo, dichos animales sufren y se encuentran en situaciones muy graves y perjudiciales para ellos, ya que de repente se hallan sin nadie que les cuide o se haga cargo de ellos, además de vivir un terrible duelo, porque la persona que hasta ahora había sido su responsable y a la que adoraban ya no está. 
 
Esto sucede hasta tal punto, que una protectora ha decidido poner en marcha un programa de adopción de animales de personas fallecidas. Por lo tanto, la realidad indica que desgraciadamente el número de casos de animales en esta situación es muy elevado, debido a la irresponsabilidad una vez más de sus humanos, por no tener previsto un hecho tan importante. Por eso, considero necesario que todas las personas que estén leyendo esto y compartan su vida con animales valoren si tienen las necesidades cubiertas en este sentido de estos seres maravillosos que son su responsabilidad y no se merecen vivir un duelo de la persona a la que más quieren y encima verse abandonados. Si no es así, reflexionad sobre la importancia de hacerlo y organizarlo para dejar todo bien atado en el supuesto caso de que nos suceda algo, porque aunque sea algo que nos asuste o que consideremos poco probable, puede ocurrir.
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