07 de julio de 2018
07.07.2018

La paciencia y los animales

07.07.2018 | 00:42
La paciencia y los animales

La paciencia no es una cualidad que precisamente caracterice al ser humano. Tendemos a ponernos nerviosos rápidamente ante cualquier cosa sin importancia, incluso cuando sabemos de antemano las características de esa situación. En lugar de aceptarlo, solemos reaccionar de una manera negativa. Además, al problema de no tener mucha paciencia le sumamos nuestra forma de reaccionar en este sentido. Pues bien, considero importante hablar de esta cualidad o capacidad en relación a los animales, puesto que si decidimos compartir nuestra vida con ellos, es necesario saber y tener en cuenta que la convivencia va a requerir de mucha paciencia en ocasiones. Y esto lo digo porque habitualmente y por desgracia, observo en la calle por ejemplo, a personas que tratan a sus animales de una manera negativa en este sentido. Precisamente por el hecho del que estamos hablando, por la falta de paciencia ante determinadas situaciones y formas que tienen los animales de comportarse y que son normales en ellos.  Gente que pasea a su perro pegándole tirones constantes de la correa y enfadándose mucho si tarda en caminar porque se para a oler las cosas, personas que castigan a su gato si araña las cosas, etc.
Si decidimos adoptar a un animal y ser sus responsables, es muy importante que tengamos en cuenta varios aspectos en este sentido. Por un lado, las necesidades propias de su especie y lo perjudicial que es intentar corregirlas (los gatos arañan, los perros ladran y los roedores muerden...). Por otro lado, la propia personalidad del animal que influye en su comportamiento, ya que eso puede suponer que no sea tan cariñoso como esperábamos o que sea muy "cabezón". Y por último, que los animales al igual que los niños y las personas mayores, debido a sus circunstancias, requieren de una dosis de paciencia extra.
Por ello, sino estamos dispuestos a tener paciencia o a aceptar alguno de los factores anteriormente descritos, es mejor que no los adoptemos, puesto que influirá en ellos y en nosotros mismos de manera muy negativa e incluso a veces de forma grave.

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