02 de diciembre de 2018
02.12.2018

Los errores más comunes al volante

Estos son los diez malos hábitos en los que incurren los españoles cuando se ponen a los mandos de su vehículo y que se pueden evitar

02.12.2018 | 04:15
Descuidar la presión de los neumáticos es peligroso y deberíamos revisarla más a menudo.

Muchos son los conductores con malos hábitos al volante y que no son necesarios, pero nunca se acuerdan de evitarlos.Un reciente estudio pone de manifiesto los diez malos hábitos en los que, según AECA- ITV, incurren los españoles cuando se ponen al volante.

Lo primero de todo es descuidar la presión de los neumáticos. Salvo que el coche sea nuevo y lleve los sistemas automáticos de comprobación, deberíamos revisar más a menudo la presión. ¿Qué pasa si no se hace?, pues que las llantas pueden estropearse y pueden reventar.

La segunda es pegar acelerones innecesarios. ¿Es de los que aceleran sin necesidad? Con la introducción de los motores de inyección no es necesario hacerlo porque la lubricación es casi inmediata. Se recomienda circular de manera constante y lenta y evitar los acelerones y frenazo bruscos. Así nos estaríamos ahorrando hasta un 40% en carburante.

Otra cosa muy común es mantener girada la llave de contacto mucho tiempo. Es mejor dar al contacto y esperar un poco antes de arrancar para que el motor de arranque tome temperatura y así alargar su vida.

Una costumbre muy extendida es frenar sin necesidad. Es otro de los errores más habituales tanto en ciudad como en carretera. Dar  pequeños golpecitos en el pedal de freno sin necesidad, vengan rectas o vengan curvas. No sólo es innecesario y despista al conductor que va detrás, sino que además desgasta los frenos antes de que termine su vida útil. Otro consejo: evite las frenadas bruscas, anticipándose y reduciendo la velocidad antes de parar.

Y qué me dicen de embragar porque sí. Estar esperando en un semáforo y, en vez de levantar el pie del pedal, seguir pisándolo. Mantener la marcha puesta con el coche parado es un grave error, ya que estará haciendo que el embrague trabaje sin necesidad y se deteriorará antes.

También es conveniente cuidar la suspensión. Si le gusta coger baches con el coche, dar botes, derrapar... debe saber que así no ayuda a la suspensión de su coche. Por el contrario, si conduce suave conseguirá que los amortiguadores duren más, lo que se traduce en una mayor seguridad en carretera.

No tener todas las luces a punto es otro fallo  habitual, pues son muchos los que piensan «por un faro fundido». Las luces permiten que otros conductores nos identifiquen de noche, así como para prever frenazos.

Cuantos son los conductores que cuando cogen el coche piensan, ¿el cinturón? , si solo voy a la esquina. 
Sí, sólo va a la esquina, pero una colisión a 50 kilómetros por hora contra un objeto rígido equivale a caer desde un tercer piso. A una velocidad de 120 kilómetros por hora, sería como caer desde el piso 14. Las probabilidades de sobrevivir sin cinturón son prácticamente nulas.

El cinturón de seguridad reduce hasta un 80% la probabilidad de muerte en caso de accidente de tráfico. A pesar de todo, todavía algunos conductores no lo usan. Las consecuencias pueden ir desde lesiones leves hasta lesiones calificadas como graves. Prácticamente todos los defectos en este elemento son considerados graves en ITV.

También es algo habitual tener pequeñas roturas en el parabrisas. Esto puede ser motivo para que no pase la ITV porque puede llegar a dificultar la visibilidad. Lo mejor es arreglar hasta las pequeñas fisuras para que no aumenten de tamaño.

Otro defecto es ir con el coche poco revolucionado. Puede ser porque el combustible está muy caro o porque se haya puesto de moda conducir a bajas revoluciones. Es cierto que tiene sus beneficios, pero al final lo barato puede salir caro si no lo hace bien, ya que puede estar dañando el motor y acabar teniendo que llevarlo al taller por avería, vibraciones o falta de potencia.

Estos malos hábitos se pueden evitar, ya que muchos de ellos son por dejadez, aunque otros más bien son manías que ya se han vuelto costumbre, pero casi  todo se puede cambiar.

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