15 de febrero de 2020
15.02.2020

Las obras del «trenet» a Dénia aún deben pasar por los tres túneles de la Garganta

La modernización de la vía entre Gata y la capital comarcal comenzará en marzo, pero queda pendiente el complejo tramo desde Teulada

15.02.2020 | 04:15

La obra sube a 14,9 millones y FGV todavía no la ha adjudicado.

Queda más que el tramo de Gata de Gorgos a Dénia, 11 kilómetros que, tras dejar atrás desfiladeros y montañas, son coser y cantar. Llanos como la palma de la mano. Las obras de renovación del trenet de la Marina deben superar todavía la quebrada orografía de la Garganta de Gata (el tramo entre Teulada y Gata). Allí la vía culebrea y atraviesa tres túneles. También falta construir el nuevo viaducto del Quisi de Benissa. Ahora se están expropiando los terrenos, un trámite.

El conseller de Obras Públicas, Arcadi España, anunció la pasada semana en Dénia que la Marina Alta recuperaría este tren, la Línea 9 del TRAM, a mediados o a final de 2021. Dijo que la renovación de la vía entre Gata y Dénia, obras que suben a 14 millones y que se deben acabar en 11 meses y medio, se iniciarán este mes de marzo.

Ese tramo, sí, está encarrilado. Pero Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) todavía tiene pendiente de adjudicar el que une Teulada y Gata. Se han presentado 11 empresas. Las obras suben a 14,9 millones.

La gran dificultad de este segmento son los túneles. La maquinaría entrará en estas cavidades, por las que el trenet pasaba sin muchas holguras, para retirar la vieja vía y colocar la nueva. Las traviesas de madera, astilladas, se sustituyen por las de monobloque de hormigón.

Machón y casetas en ruinas


En uno de los túneles hay un elemento muy singular, un machón (recio pilar de piedra) que sostiene un pedazo de montaña. En este tramo de la Garganta de Gata, también quedan vestigios del trenet centenario de la Marina. Dos antiguas casetas ferroviarias de piedra son ahora una ruina.

La línea entre Calp y Dénia se cerró el 28 de julio de 2016. Su deterioro, muy visible en los viaductos de hierro, que estaban corroídos, ponía en peligro a los viajeros. Tras todo este tiempo sin pasar trenes, ya crece incluso la maleza en la vieja vía.

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