05 de diciembre de 2019
05.12.2019

Calp se sumerge en el turismo accesible

«En el agua todos somos iguales», afirma Miguel Nonay, un aventurero en silla de ruedas que se «enganchó» al buceo en las aguas del Penyal d'Ifac

05.12.2019 | 22:32
Calp se sumerge en el turismo accesible

Inclusión. Fue en Calp donde junto al experimentado submarinista Julio Parra «tomó» en 2012 su bautismo de buceo. Miguel Nonay, que se desplaza en silla de ruedas, afirma que «en el agua todos somos iguales». Este municipio es pionero en el buceo adaptado.

La Marina Alta explora espacios de inclusión, lugares en los que la igualdad se mueve como pez en el agua. Miguel Nonay es un viajero sin límites. Se mueve en silla de ruedas. Pero no hay barrera que lo detenga. En Calp, descubrió el buceo. «En el agua todos somos iguales», afirma. En 2012, se enganchó a las inmersiones. Hizo su bautismo de buceo con el experimentado submarinista calpino Julio Parra. En septiembre de 2013, se sacó en Calp el certificado Padi Open Water Diver, que permite sumergirse hasta 18 metros de profundidad. Y ya tiene en mente seguir adentrándose en ese mundo subacuático. «Voy a volver a Calp para obtener el siguiente título, que me permitirá bajar a más profundidad. También quiero hacer un curso de buceo nocturno».

«Calp es, sin lugar a dudas, el lugar del mundo donde más he buceado. Las aguas del Penyal d'Ifac son excepcionales para el buceo adaptado», afirma este aventurero que en su blog «viajeros sin límite» explora destinos y experiencias turísticas.

Este municipio de la Marina Alta es pionero en hacer el mar accesible. La Universidad Católica de València (UCV) creó hace unos años un «sendero» submarino adaptado en la cala de El Racó. Personas con diversidad funcional se colocan las gafas y el tubo de snorkel y descubren los bellos fondos marinos.

Miguel Nonay va un paso más allá. El buceo con botellas tampoco tiene barreras. El joven calpino Alejandro Rojo, que también se desplaza en silla de ruedas, también le ha cogido el gusto a las inmersiones.

«Una persona que tiene una discapacidad puede realizar cualquier actividad. Eso sí, hay que dejarse los escrúpulos y las exquisiteces en casa. Si en algún momento los compañeros tienen que echarte una mano, hay que dejarse ayudar», advierte Nonay, que asegura que «bucear es, sin duda, una de las actividades más inclusivas. Puedes practicar este deporte incluso sin saber nadar».

Tras aprender a bucear en las aguas de Calp, este aventurero también se ha sumergido en otras partes del mundo, como el Mar Rojo.
Julio Parra y los clubes de buceo locales tienen clarísimo que la accesibilidad es el presente y el futuro. Hace años que reivindican que el buceo es una de las actividades más integradoras. Le dan la razón a Miguel Nonay. El mar es un espacio de inclusión.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Lo último Lo más leído