19 de octubre de 2019
19.10.2019

Desahucian a una familia con dos niños de una casa de una fundación religiosa de Xàbia

Un empresario subarrendó a los inquilinos en 2003 el terreno y les ocultó que no era suyo sino que pertenecía a la institución benéfica Hermanos Cholbi

19.10.2019 | 04:15
La entrada a la vivienda en la que la familia lleva residiendo desde hace 16 años.

La vida de una familia de Xàbia con dos hijos de 10 y 14 años se vio sacudida cuando el empresario que les arrendó una vivienda hace 16 años les dijo que los echaba a la calle. La familia ha pagado religiosamente el alquiler. Ha arreglado poco a poco y hecho habitable la casita, que era un antiguo casup agrícola. Pero ahora los tiran. Y no es un desahucio al uso (todos, eso sí, son dramáticos). El dueño de la vivienda y de la pequeña parcela no es José Carlos Martínez Apaolaza, el empresario que arrendó la casa a la familia en enero de 2003 y que ahora ha ido al juzgado para echarla. El propietario es la fundación benéfica de inspiración religiosa Hermanos Cholbi, fundada en 1895. Esta entidad sin ánimo de lucro gestiona el Asilo-Hospital Hermanos Cholbi, inaugurado en 1915 para atender a los ancianos de Xàbia sin recursos.

«Firmamos en 2003 el contrato de alquiler con Martínez Apaolaza y no supimos hasta bastante después que la casa no le pertenecía y que, en realidad, era del Asilo Hermanos Cholbi», explicó ayer Néstor Hugo Biondi, que con su esposa entró entonces a vivir en este inmueble, que «encontramos hecho una cuadra y pusimos nosotros en pie. Aquí han nacido nuestros hijos».

El contrato era por un año, pero tácitamente se ha ido renovando hasta ahora que el empresario ha forzado en el juzgado el desahucio de la familia.

Néstor y su esposa descubrieron que la casa era de la institución benéfica cuando un día les sorprendió que una persona estuviera tomando fotos del terreno. Le preguntaron quién era. Y se identificó como Bartolomé Chorro, el administrador de la fundación Hermanos Cholbi. Les desveló que Martínez Apaolaza era arrendatario del Asilo, que en esta zona concreta posee otras 16 parcelas (la institución atesora en Xàbia un gran patrimonio de terrenos).

La cosa empezaba a enredarse. El subarriendo sólo se permite si el dueño da su consentimiento previo y por escrito. El contrato no recogía este extremo. Por tanto, el empresario les había engañado. Les subalquiló irregularmente la casa, práctica que también realiza con otras viviendas situadas en suelo rústico (carecen de cédula de habitablidad y, en puridad, son ilegales) y que igualmente pertenecen al Asilo.

El abogado de esta entidad benéfica aseguró ayer que no autorizaron en ningún momento a esa persona a subarrendar el terreno. Explicó que el alquiler ya lo tenía el padre de Martínez Apaolaza y que no era el de una casa, ya que lo que había allí era un terreno de cultivo y una caseta de aperos. El abogado subrayó que el Asilo, que es una entidad privada, no tiene nada que ver con el desahucio. «Es un conflicto entre particulares. Nosotros no tenemos ninguna relación jurídica ni contractual con la familia subarrendada», sostuvo.

Sí que avanzó que la entidad ha tomado ya cartas en el asunto. Ha demandado a su inquilino, dado que tenía prohibido subarrendar. Además, le retirará todos los alquileres. «Nos ha engañado. No podía subalquilar y tampoco darle a aquello uso de vivienda, ya que es un parador agrícola», indicó el letrado.

La casa carece de cédula de habitabilidad y el agua le llega a través de una manguera. La familia, en los 16 años que ha vivido allí, le ha convertido en un hogar. Pero, al igual que ocurre con otros chalecitos de la zona, esta vivienda se halla en un limbo urbanístico.

Esta familia se ha visto ahora abocada a una situación desesperada. Néstor Biondi asegura que los ingresos no les llegan para pagar un alquiler en Xàbia (ahora están por las nubes). Los dos niños están escolarizados en este municipio. «Estamos arraigados. Nuestros hijos han nacido aquí y no contemplamos irnos a vivir a otro pueblo donde sí podamos pagar un alquiler», advirtió.

Biondi también precisó que su abogado había llegado a un acuerdo con el representante legal del Asilo para parar el desahucio. Consistía en que la entidad religiosa demandara a Martínez Apaolaza por subarrendar sus terrenos y viviendas. Eso daba lugar a una litispedencia (un litigio pendiente) que frenaba que la familia se quedara en la calle.

Pero el día del juicio del desahucio, el pasado 13 de septiembre, la entidad benéfica todavía no había iniciado las acciones legales contra el inquilino que subarrendó el terreno sin su consentimiento. La demanda ha llegado tarde.

El Asilo cuenta con un patronato, que preside el párroco de Xàbia, ahora Salvador Torrent. Es una entidad social, a la que sus fundadores, los hermanos Carlos y Cristóbal Cholbi Banyuls, legaron todos sus bienes. Arrienda terrenos y también pisos (hay lista de espera). Con el beneficio sostiene la residencia de la tercera edad.

«No entendemos por qué no podemos seguir viviendo allí»
Néstor Biondi, que incluso ha llamado al Arzobispado de València para advertirle de los negocios que se hacen con el patrimonio de la fundación religiosa de Xàbia, confía en que el Asilo rectifique y se ponga del lado de una familia que durante 16 años ha vivido en una casa de la que ahora la echan. «No entendemos por qué no quieren que sigamos viviendo allí», indicó, al tiempo que insistía en que «lo inconcebible» es que una entidad creada con fines sociales mire hacia otro lado y permita que se subarriende su patrimonio. «Han consentido una estafa inmobiliaria», remachó.

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