12 de octubre de 2019
12.10.2019
Xàbia

Sacas de escombros en pleno acantilado de la Granadella

Los residuos de obra bloquean la senda de una pesquera y ensucian un tramo del litoral de Xàbia protegido por Europa con el LIC de «Penya-segats de la Marina»

12.10.2019 | 04:15
Sacas a rebosar de cascotes de obra que cierran la senda tradicional de la pesquera de Encots.

La construcción deja huella en los acantilados de Xàbia. El que está en la parte norte de la Granadella es de los más castigados. Se han levantado chalés de lujo. Pero no todo es opulencia. Debajo de las viviendas, en pleno acantilado, se han depositado incluso grandes sacas de escombros. Los residuos ensucian la ladera. Además, bloquean la senda tradicional de la pesquera de Encots. La imagen de las sacas, que están a rebosar de cascotes, se aviene mal con la figura de protección Europea que debería evitar desmanes urbanísticos en este litoral. Este acantilado forma parte del LIC (Lugar de Interés Comunitario) Penya-segats de la Marina.

Este tramo, de gran valor natural y paisajístico, ha sufrido en los últimos años una fuerte presión urbanística. El acantilado está debajo de la calle Trencapinyols. Los chalés se han construido escalonados sobre la ladera. Desde la calle se accede el piso superior. Las obras borraron el arranque de la senda que lleva a la pesquera de Encots. Una de las promotoras prometió corregir ese desaguisado. Creó un nuevo acceso. Ahora se baja por una aparatosa escalera de hormigón. Luego se llega a un tramo que cuenta con una barandilla de metal. Aquí el suelo se ha agrietado y hundido. Ya hay que hacer equilibrios para pasar. Luego la senda se pierde. Unos pasos más adelante, donde uno de los chalés construyó otra gran y empinada escalera de hormigón (aquí y en otros puntos del litoral xabienc ha ocurrido que los dueños de las viviendas convertían estas antiguas veredas en accesos privados al mar), están las sacas de hormigón. Cierran la senda. Los escombros también han rodado ladera abajo y han sepultado el sendero de los pescadores.

El Institut de Recerca Oceanogràfica de Xàbia (IROX) ya denunció en 2016 el vertido de escombros en este litoral. También advirtió de que una de las viviendas arrojaba al acantilado «aguas sucias» (fecales). Esta contaminación aparentemente se ha solucionado. Ha desaparecido la tubería de la que salía el agua residual. También ha desaparecido el olor a cloaca.

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