30 de julio de 2019
30.07.2019

Calp frena las torres en primera línea y fijará la altura máxima en 15 plantas

El gobierno local, de PP y Cs, suspende licencias en primera y segunda línea durante un año y anuncia que rebajará la elevación de los nuevos edificios

29.07.2019 | 23:32
Imagen tomada desde la falda del Peñón de Ifach del litoral del puerto y de la playa del Arenal.

Calp baja el urbanismo de las nubes. A estas alturas (sí, la cosa va de alturas), ya quedan pocas parcelas en primera y segunda línea. Pero la última licencia que se ha pedido confirma que el interés de las promotoras por asaltar el cielo calpino va a más. Una empresa quiere levantar el edificio residencial más alto del municipio, de 29 alturas y de cien viviendas. El solar está junto a les Salines (separado sólo por la avenida de los Ejércitos Españoles) y a tiro de piedra del Penyal d'Ifac (¡ojo con el impacto visual!). El nombre de la promoción, Zenit (el punto más alto) Calpe, no deja lugar a dudas.

El proyecto no tocará, de momento, el cielo, sino que se queda en el limbo. En el limbo de la suspensión de licencias. La alcaldesa de Calp, Ana Sala, del PP, y su socio de gobierno y edil de Urbanismo, Juan Manuel del Pino, de Ciudadanos, anunciaron ayer que el ayuntamiento va a suspender licencias en los sectores de primera y segunda línea (los del Morelló, Ifac, la Fossa y el Saladar) y a «repensar» el modelo.

El gobierno local frena las torres. Ciudadanos es nuevo en la corporación y en las cuitas urbanísticas. En cambio, el PP ha sido el partido que en Calp ha impulsado y defendido ese urbanismo sin techo. La propia alcaldesa lo reivindicó ayer. Sostuvo que los rascacielos son más sostenibles, dado que consumen menos suelo y dejan «respirar al territorio». Pero también admitió que ha llegado el momento de rebajar las alturas.

La suspensión de licencias estará vigente durante un año. Y se puede prorrogar otro más. Pero Del Pino pronosticó que la modificación puntual del PGOU que reducirá las alturas estará lista para antes de Navidad. De hecho, dio una pista de que el gobierno local ya tiene bastante claro dónde está el cenit del urbanismo en Calp. Avanzó que la altura máxima en primera línea será de 15 plantas. Lo explicó en términos técnicos. No se podrá acumular edificabilidad vertical en parcelas de más de 2.500 metros cuadrados. En el sector del Saladar (segunda línea), los edificios sí crecerán más. El límite para sumar plantas y más plantas está en 3.500 m2 de parcela. La alcaldesa dijo que es una contradicción que los bloques de primera línea tapen a los de segunda.

«Fuerte presión urbanística»


Ana Sala recordó que el PGOU de Calp se aprobó hace 30 años y «el modelo es el que es». Tanto ella como Del Pino advirtieron de que ahora mismo hay «una fuerte presión» para construir más. «Es sensato parar y escuchar a los ciudadanos. En 30 años, la percepción del urbanismo ha cambiado mucho», dijo la popular.

El concejal de Urbanismo incidió en que la licencia para esa torre de 29 plantas entró el pasado 1 de julio y el ayuntamiento todavía está en plazo de admitirla o no. Pero con la suspensión de licencias, el permiso queda, de momento, congelado. Del Pino precisó que la paralización de licencias «no se hace para perjudicar a nadie». Insistió en que abraza cuatro planes parciales. También apostilló que en el próximo pleno suspenderán también permisos de obra en el litoral de la Manzanera, donde queda una pinada de 9.000 metros cuadrados que es un tesoro; es uno de los últimos reductos verdes de la costa calpina.

La limitación de alturas no afectará a los proyectos que ya tienen licencias, como el del hotel de las torres gemelas (30 alturas y 600 habitaciones). El Consell recurrió en los tribunales el permiso. Sala afirmó ayer que en primera instancia ha ganado el ayuntamiento. Dijo que la Generalitat ha vuelto a recurrir.

También en los tribunales está la barra libre de alturas en el sector del Saladar. El PP suprimió la cota de 50 metros. Era la escalada del urbanismo. Esa segunda línea debía sacar la cabeza por encima de las torres a pie de playa. Ahora el gobierno local enfría la vorágine.

«Pero no paralizamos el pueblo. Suspender licencias es una medida dura, pero necesaria y meditada. Vamos a escuchar a la calle y respetaremos los derechos adquiridos de los propietarios», dijo Sala. Mientras, su socio afirmó que tanto a él como a la alcaldesa los paran los vecinos y les piden que pongan freno a ese urbanismo que se va por las nubes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook