24 de julio de 2019
24.07.2019

Una escuadra de «guiris» desfila por primera vez en las fiestas de Moros y Cristianos de Xàbia

Mike Smith, el cabo que dirigió a los 14 residentes, afirma que la experiencia fue «maravillosa y emocionante»

24.07.2019 | 04:15
La escuadra de residentes de Xàbia, en el momento de iniciarse el desfile de gala.

Filades de moros y de cristianos; de hombres, de mujeres y mixtas; de xabiencs de pura cepa y de vecinos que llegan de prácticamente todas las partes del mundo (en este municipio hay residentes de más de 80 nacionalidades). En las fiestas de Moros y Cristianos de Xàbia, que acabaron el pasado domingo, sólo hay un bando: el de la integración.

Ahora se ha producido otro hito. Por primera vez ha desfilado una escuadra formada totalmente por residentes foráneos. La filà mora Shaitans celebraba su 20 aniversario. Y quiso que la gran entrada del domingo fuera muy especial. Desfiló con tres escuadras invitadas. Una de ellas la organizó Mike Smith, un vecino de origen británico. En mayo de 2018, empezó a dar forma a la escuadra «guiri». Primero tanteó a sus compañeros de peña de las fiestas de Sant Joan (Mike y su compañera Fay son unos enamorados de las tradiciones locales). «Pero sólo unos 4 ó 5 me dijeron que saldrían en la escuadra. Y decidí planteárselo a mis amigos», explicó ayer.

El domingo, en el gran desfile de gala, la escuadra, que tenía a Mike de cabo, desfiló con desenvoltura. Parecía que estos quince residentes llevaran toda la vida ensayando las coreografías (nada sencillas, por cierto) de las fiestas de Moros y Cristianos. El grueso de la escuadra la formaban vecinos británicos. Pero también se enrolaron la finlandesa Jade y la holandesa Els. Ambas, junto a Darrel , que es galés, coincidieron ayer en que la experiencia fue «muy excitante». «El lunes estaba agotada. Pero repetiría ya mismo», confesó Jade.

«Al principio, estábamos todos muy nerviosos. Habíamos hecho dos ensayos generales. Es una responsabilidad desfilar ante tanta gente y en unas fiestas tan importantes. Pero, cuando ya salimos, sentimos una gran emoción. Fue maravilloso. Miraba a mis compañeros y todos sonreían de felicidad», precisó Mike.

«Se me erizó la piel de la emoción», añadió Darrel.

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