14 de mayo de 2019
14.05.2019

Vecinos atemorizados en Dénia al vivir en una urbanización con 23 casas "okupadas"

Los propietarios de una finca de la partida de la Pedrera, próxima al Montgó, denuncian amenazas y agresiones

14.05.2019 | 13:50
Una imagen de la urbanización okupada

Compraron sus casas en la urbanización Mirador Monte Pedrera, en una zona privilegiada próxima al Montgó, pensando que iban a residir en una de las zonas más apacibles de Dénia. Pero desde hace tiempo viven atemorizados. La urbanización consta de 64 viviendas. 23 están «okupadas». Los vecinos (sólo hay once propietarios legítimos, de los que dos tienen sus viviendas alquiladas) afirman que sufren injurias, amenazas incluso de muerte y agresiones. Además, no pueden disfrutar de la piscina ni de las zonas comunes. Los ascensores no funcionan y no hay luz ni en los garajes ni en las escaleras. La promotora no abona, según precisaron ayer los vecinos, su parte a la comunidad de propietarios y los gastos comunes suben ya a 150.000 euros.

El administrador de la comunidad de propietarios, Diego Piera, reveló ayer que el último ataque lo ha sufrido «una persona enviada por la promotora, que está hospitalizado con un brazo roto». «Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos. Desgraciadamente no podemos hacer más. Los vecinos han mantenido reuniones con la Policía Local y Nacional, con el alcalde y con el concejal de Seguridad Ciudadana. No saben ya qué hacer», indicó Piera.

Mientras, el abogado Luis Mira lamentó que los procesos legales para desalojar a los «okupas» son muy lentos. «El fenómeno okupa va a más en toda España. Incluso hay manuales en internet. Fuerzan las entradas y luego esperan unos días. Cambian las cerraduras y ya no se les puede echar al alegar que llevan allí más de 48 horas», apuntó el experto.

Daños en las propiedades

Mientras, los vecinos denunciaron que sufren «agresiones físicas y verbales y daños en nuestras propiedades: coches rayados, ruedas pinchadas, trasteros abiertos...». También advirtieron de que los «okupas» se enganchan ilegalmente a la luz y el agua.

Los propietarios precisaron que sienten «decepción, impotencia y rabia infinita» cuando acuden a las autoridades y «la respuesta es que no hay ley que nos ampare ante esta barbarie».

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