26 de julio de 2018
26.07.2018

La Marina Alta sufre esta madrugada el quinto terremoto en 25 horas

El epicentro se ha situado esta vez en el centro urbano de Benissa y la magnitud ha bajado a 1,8 grados en la escala de Richter - Los otros cuatro temblores fueron de entre 2 y 3,1 grados

26.07.2018 | 08:54

El gigante sísmico se despertó en la Marina Alta y los vecinos, asustados, dieron un salto de la cama. La comarca ha temblado desde las 1.45 horas de la madrugada del miércoles al jueves en cuatro ocasiones. Esta madrugada a las 4.43 horas se ha registrado el quinto terremoto en las últimas 25 horas. Esta vez el epicentro está tierra adentro, a 12 kilómetros de profundidad y en Benissa. Se sitúa prácticamente en las coordenadas del centro urbano. Su intensidad ha sido notablemente más baja que la de los cuatro de ayer. El seísmo ha alcanzado los 1,8 grados en la escala de Richter. Los vecinos apenas lo han notado. Esta leve sacudida no ha generado la alarma de las cuatro de ayer, cuando en Benissa decenas de vecinos llegaron a salir de madrugada corriendo a la calle asustados por la "explosión" y fuerte vibración que los despertó en sus casas.

El primer temblor, en el mar

El primer terremoto, de magnitud 3,1 en la escala de Richter, tuvo epicentro en el mar y frente al Peñón de Ifach de Calp. Fue el aldabonazo de un episodio sísmico que ayer, cuando ya se daba por superado, dio otro susto.

Al primer seísmo, le siguieron esa misma madrugada dos réplicas, de 2 grados a las 3.35 horas, y de 2,2 a las 3.25. Se sintieron prácticamente en toda la comarca. Pero donde se percibieron con más intensas, ya que vibraron las casas y se desplazaron los muebles, fue en Benissa, sobre todo, y también en Calp y Teulada-Moraira. Numerosos vecinos de Dénia, Xàbia, Gata, Pedreguer, Benitatxell, Ondara o Benigembla también se despertaron sobresaltados.

Y ayer, a las 16.35 horas, la hora de la siesta para quienes están de vacaciones, ocurrió otra sacudida que, como la primera, tuvo intensidad IV (la escala llega a XII, el grado de devastación total). Y este último temblor, que en la escala Richter llegó a los 3 grados, fue el que dejó ya daños en construcciones. Se desprendieron piedras de un pináculo de una de las torres de la iglesia de la Puríssima Xiqueta de Benissa. La Policía Local precintó en un primer momento el lateral de este templo, conocido como la catedral de la Marina y construido a principios del siglo XX (es de estilo neogótico). Luego acudieron los bomberos de Benissa y consideraron que había que ampliar el precinto. Quedaron acordonadas la fachada y los dos laterales de la iglesia. Un cartel avisaba de que para entrar a misa había que utilizar la puerta de la sacristía. Los pináculos están deteriorados. Los hierros del forjado se han oxidado y el material se desprende. La sacudida ha revelado el deterioro de estos elementos decorativos. Además, los bomberos también revisaron una grieta que surgió en un edificio de nueva construcción de la calle la Pau de Benissa. La fisura era en la escayola y no afectaba a ningún elemento estructural.

El epicentro de los seísmos fue subiendo hacia el norte. El primero fue mar adentro en Calp. El segundo ya se arrimó a la costa de Benissa. El tercero se situó en el litoral benissero y el último ya se alejó del mar y se localizó en Teulada.

«Todo ha retumbado. Hemos salido corriendo a la calle porque creíamos que la casa se podía hundir», explicó a este diario María, una vecina del centro histórico de Benissa. Los terremotos de la madrugada aterrorizaron a decenas de vecinos de este municipio, quienes, al igual que la citada, salieron a toda prisa a las calles. «Del susto ya no he podido dormir en toda la noche», indicó Francis, también vecina de Benissa. «Fue una sensación muy desagradable. No pensé que era un terremoto, ya que fue como si se produjese una fuerte explosión. Los perros empezaron a ladrar. Me he quedado paralizada del miedo», añadió Patricia, quien ayer comentaba con otra vecina en el bar de La Cultural de Benissa la noche de pánico que había vivido. «Lo recuerdo y se me ponen los pelos de punta. Ha sido horrible», dijo.

Mientras, en Teulada, los técnicos inspeccionaron las calas para descartar desprendimientos por los terremotos.

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