28 de junio de 2010
28.06.2010

El capitán moro de Pego rompe barreras

Salvador Trotonda es la primera persona con síndrome de Down que ocupa un cargo tan relevante en las fiestas de Moros y Cristianos

28.06.2010 | 02:00
Salva Trotonda con sus compañeros de Al-Hagamba-Muza; abajo con su padre y su hermano.

Salvador Trotonda es uno más en la fiesta. Bueno, uno más tampoco, porque este año es el capitán moro de las fiestas de Moros y Cristianos de Pego. Salva pertenece desde niño a la filà Al-Hagamba-Muza. Tiene 29 años y está orgulloso y muy contento de ocupar un cargo tan relevante en las fiestas de su pueblo. Como le ocurre a tanta gente, es de natural introvertido, pero cuando está en su filà, junto a su padre Tito y su hermano Pepe, se transforma en un joven abierto y alegre. Salva tiene síndrome de Down. Pero, en la fiesta, es uno más.
"Para nosotros ha sido una gran satisfacción que la filà lo propusiera para ser capitán moro", dice su padre, Pepe (Tito) Trotonda. Él no sabía que sus compañeros en Al-Hagamba-Muza, una histórica filà en las fiestas de Pego también conocida como la Gamba, habían decidido que Salva fuera su máximo representante en este año que tienen la capitanía mora. "Llevas toda la vida luchando por la integración. Por romper barreras. Pero nunca esperas que sea tu filà la que lo vea tan claro. De verdad, fueron todos sus integrantes los que querían que mi hijo fuera el capitán moro", destaca Tito.
En la kàbila de Al-Hagamba-Muza, Salva se siente como en casa. Saluda a todos los que van llegando. Va de un corrillo a otro. Abraza a su hermano cuando éste llega. Sonríe siempre.
"Sí, aquí se siente como uno más", asiente su padre. "Creo que la mejor forma de romper barreras es que una persona con discapacidad pueda en todos los sentidos integrarse. Cuando está fuera de la kàbila es más tímido, pero aquí pierde la vergüenza".
Este joven y su filà han roto barreras. Salva es el primer capitán moro con síndrome de Down. En su grupo todos están orgullosos. La fiesta marca, esta vez, el camino de la integración.
Tito cuenta una anécdota definitiva de lo a gusto que se siente su hijo en su kàbila y con sus compañeros. "A Salva le encanta el puchero, pero la paella y los arroces secos no le gustan demasiado. Hace unos años, cuando en la filà de mujeres de su madre hacían puchero y aquí paella, se iba con ella. Pero ahora no se marcha ni por el puchero". Esta claro que para este joven Al-Hagamba-Muza es más que su filà; es su segunda familia.
Su padre recuerda con el corazón encogido el día de la presentación de los capitanes. "Fue increíble. Mucha gente lloraba de emoción", dice.

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