OSOS: CAMBIO CLIMÁTICO Y CAMBIO GLOBAL

Carlos Nores
ANÁLISIS - Carlos Nores
Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) -Universidad de Oviedo

Parece que a los científicos nos gusta dar malas noticias y el cambio climático es un terreno propicio. Suponemos que las cosas empeorarán, pero no sabemos dónde, ni cómo.

El oso pardo parece una buena víctima del cambio climático. Lo asociamos con el frío, su propio nombre científico evoca el Ártico, pero no hay que olvidar que alcanza climas mediterráneos, como Turquía, Irán e Irak, y que hace poco ocupaba las montañas de la Iberia mediterránea, la cordillera del Atlas y las actuales Jordania e Israel. Históricamente, ha sido un todoterreno. Con frecuencia confundimos hábitat óptimo y zonas de refugio porque, olvidando la historia pasada, limitamos la posibilidad de prever la historia futura.

La supervivencia del oso pardo en Europa no ha sido cuestión de adaptación al medio, sino de persecución sistemática. ¿El oso ha sobrevivido en la montaña porque allí tenía más alimento o porque era más difícil de matar? Los modelos sobre especies cuya distribución actual está condicionada directamente por el hombre se han sesgado por haber olvidado esta realidad y considerar solo variables ambientales. Extrapolar estudios locales puede producir generalizaciones erróneas. Si en vez de hacer un estudio en el norte de España lo hacemos en la Europa boreal, ¿la conclusión sería que los osos se harían más escasos por la reducción de la taiga?

Los osos parecen depender más del cambio global que del climático, porque muchos de sus recursos a medio plazo variarán más por el abandono del campo que por el calentamiento terrestre. Según recientes trabajos sobre la paleodieta de los osos cantábricos, la firma isotópica de los osos pardos revela que no solo eran menos forestales que los cavernarios, sino que no modificaron su carnivorismo en los últimos 40.000 años, a pesar del calentamiento desde el último pulso glacial hasta la actualidad.

La banalización de los mensajes es un problema, pero se banaliza tanto negando la evidencia como profetizando el apocalipsis cada tarde; pero es tan cómodo cambiar las ideas por consignas… Niels Bohr dijo que hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro. Un científico debe distinguir entre los datos, las interpretaciones y las especulaciones.

Redacción: Joan Lluís Ferrer (coordinador), Luis Mario Arce, Francisco José Benito y Minerva Mínguez. - Diseño y maquetación: Javier Caldito
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