24 de junio de 2014
24.06.2014

Cremà a más de cien pulsaciones

Las altas temperaturas que alcanzará al arder la Hoguera Oficial y la tensión emocional del último acto antes de quitarse la mantilla llevarán a la Bellea del Foc y a sus damas a vivir como una fiebre el final de las fiestas.

23.06.2014 | 21:14
Las belleas, con más de cien pulsaciones en la Cremà
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Cremà a más de cien pulsaciones
Cremà a más de cien pulsaciones

DATOS DE INTERÉS


  • 8 KILOS
    Peso del traje de alicantina

    Es la parte del traje que llevan la Bellea del Foc y sus damas con más kilos, aunque también las hay más ligeras. Algunas festeras incluso adelgazar cuando acaban las Hogueras de tanto peso y ajetreo. Es lo último que se ponen normalmente al vestirse, después incluso de la mantilla, que se colocan tras el maquillaje para no manchar esta delicada prenda.

«La Cremà será el momento más difícil. Es un acto que me gusta mucho de toda la vida, pero ya se nos acaba. Las Hogueras se pasan superápido y eso que las vivimos desde muy temprano hasta la madrugada». La Bellea del Foc, Patricia Gadea, y sus damas apuran las horas antes de que arda Alicante, un día de San Juan muy ajetreado que comenzará con maquillaje y peinado, entrevista en la radio, mascletà, toros, misa de San Juan y, por fin, el momento más temido porque llega el final, el último acto de estas fiestas antes de quitarse la mantilla.

Las llamas, a medianoche, envolverán la Hoguera Oficial y culminará el sueño de estas siete alicantinas, que caerán durante minutos en una especie de estado febril, al igual que cualquier persona que esté cerca de un monumento de gran tamaño cuando empiece a arder, como explicó José María Gómez-Reino, médico de las mascletàs, en las que por primera vez hay un facultativo. «La temperatura corporal sube muchísimo, a 37 grados y medio, con más de cien, incluso 120, pulsaciones por minuto. La gente en primera línea puede marearse, de ahí la importancia de la banyà».

Aunque ellas estarán en los balcones del Ayuntamiento, tendrán las mismas sensaciones, acrecentadas por la tensión emocional de ser el último acto de las Hogueras de su vida. «Es algo puntual, nada peligroso porque son personas sanas y jóvenes, sin patologías, y lo resisten todo, sólo hay que ver las horas que pasan vistiendo el traje de alicantina», señala el médico.

Las faldas pesan entre seis y ocho kilos, pero «lo que peor llevamos son los pies y el calor del mediodía. En las mascletàs el asfalto arde y en la planta sentimos fuego, estamos allí mucho rato y a los cinco minutos el calor sube hacia arriba», asegura la Bellea. Las siete intentan aliviar ese malestar con mucho gel frío e incluso un spray anestésico cuando no pueden más, de ahí que recibieran con entusiasmo el masaje de pies, de cuello y de sienes que les dio ayer durante unos minutos un profesional del hotel Porta Maris Suite del Mar, «cuartel general» de la familia festera los días grandes.

La hidratación es otra clave para aguantar bien estos días de calor con el traje festero, así lo aconseja el médico de las Hogueras, y mejor si es una bebida isotónica o con sales minerales. En el caso de las representantes infantiles, les meten en el bolsillo de la falda de alicantina una cantimplora de plástico con agua fresca. Sin embargo, el facultativo aconseja tomarse te o poleo caliente, «quita la sed mejor y el cuerpo responde al calor».

Hidratándose y alimentándose, las chicas aguantan perfectamente el ritmo festero. El médico toma la tensión a la Bellea: 11 y 6,5, con 75 pulsaciones por minuto, «está muy bien», dice. Entre las damas, Olga Zapata y Sara Poyatos reponen fuerzas tomando un dulce y un café asomadas al Mediterráneo antes de ponerse el traje y la mantilla. «Dormimos unas tres horas pero no estamos decaídas porque tomamos vitaminas o glucosa en ampollas para no estar cansadas. Aún así, como tenemos tantas cosas hasta la noche no da tiempo a pensar», afirmaron, recordando la Ofrenda, el recorrido hasta San Nicolás iluminado, los alicantinos aplaudiendo y en el palco los invitados de pie, «algo impresionante».

Ellas toman bebidas energéticas, coca-cola o zumo contra el calor. Sin embargo, la dama Natividad Martínez prefiere el redbull, y lleva en el bolsillo siempre algo de azúcar o chocolate para prevenir los mareos, «con esto y antiojeras ahí estamos, en todo». Eva Fenoll echa de menos las gafas de sol. «Nos refugiamos en la primera sombra ya que no podemos llevar sombrero por la mantilla», bromea. También, cuenta, sufre la espalda por el peso de la falda tras nueve horas con el traje puesto, y, como la Bellea, padece con los pies, «se hinchan los tobillos y los zapatos no entran. Así que nada más levantarnos nos tenemos que poner los zapatos aunque no estemos aún vestidas de alicantina».

Algo parecido le ocurre a Andrea Villatoro, recuperada para la cremà de una afonía que cogió el primer día de fiestas, «no paramos de lavarlos con agua fría». La mantilla, en cambio, la aguantan perfectamente, «sólo después de mucho tiempo puesta duelen algo los ganchos», que se clavan en la cabeza, Por su parte, la dama María Rodríguez opina que lo mejor para responder al cien por cien es «estar bien de ánimo y eso entre todas, apoyándonos, lo conseguimos. También gracias al cariño de los alicantinos».

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